Archive for Junio 2008

18. ¿Pato, o gallareta?

18. Salga pato o gallareta. Domingo 29 de junio de 2008, 19:30

La semana que concluyó ha sido carnavalesca. Pero ello no debe llevar a engaño alguno. Más allá de los tendales y globos inflados con aire o helio, se cuecen en varios ámbitos más sólidos, de ladrillo y mampostería, los más importantes guisados políticos. O desaguisados, vaya uno a saber. Pero ya está en marcha la cosa. Salga pato o gallareta, está en marcha. That is the question: pato o gallareta.

Nadie está en condición de afirmar, gatillada la escopeta, si lo que ha de caer a tierra para que lo recojan los perros será pato o gallareta. Lo único cierto de todo esto es que la escopeta ha sido disparada. ¡Pum!

El poder ejecutivo logró descomprimir la tensión institucional pero no la social. Y como ésta es causa de aquella… los pronósticos son inciertos.

De ahí el tono sacado de algunos pendolistas del poder, y el tono sedado de otros pensolistas del poder. Los primeros sospechan lo peor para ellos: el triunfo del gobierno en la pulseada; los otros, lo mejor para ellos: la derrota definitiva del gobierno. Las apuestas están divididas. Y la ruleta está en marcha.

Algunos sueñan lo imposible. Que un radical, por ejemplo, suceda en la línea constitucional a una presidenta justicialista en el poder nacional de un gobierno justicialista. Si un radical no se puede sostener en el poder cuando un gobierno radical, pensar que lo pueda hacer en un gobirno justicialista es una ilusión de adolescente. O no tan adolescente. La reunión de Cobos con Bergoglio, y las fichas que en el radical mendocino ha puesto, por ejemplo, algún doxólogo católico de larga fama, demuestra el nivel de ignorancia, no ya política, sino histórica y social que se tiene de la cosa. Pero, que los hay, los hay. Como las brujas.

Los grandes medios de comunicación pusieron toda la carne sobre el asador. Nunca antes como ahora pusieron todo su poder al servicio de una causa política. Y nunca en forma tan abierta, tan descarada. El día que todo esto pase a ser historia y las personas puedan deleitarse con la lectura de ensayos sociales, se tomará este período de nuestra historia como fuente inagotable de mentiras sostenidas por los medios de comunicación.

Los diputados y senadores de la nación son objeto, hoy, de presiones directas, tan intensas como nunca antes las tuvieron. Desde la amenaza directa (ojito con lo que votás porque cuando vuelvas a la provincia te la tendrás que ver con nosotros) hasta el psicopateo (por estas horas nada sutil, por cierto) de los medios de comunicación.

La consigna impuesta por los medios a una muy importante porción de la población es ésta: si votan el proyecto del ejecutivo, los diputados no sirven, son una agencia burocrática del ejecutivo y deberían irse. Si votan en contra, en cambio, son parte de un poder independiente y merecerán quedarse. Desde los medios, en pocas palabras, se están inflando otros globos muchos más grandes que el torito y la pingüina: cacerolas a la calle, versión III.

Esta mañana comentó alguien cercano a mis afectos, al pie de la parrilla, soplando el carbón recién encendido, en tono coloquial, al término del programa radial del doctor Grondona en Radio 10: “¡Mierda: sólo le faltó decir que lo que sigue es el magnicidio…!” Así están los muchachos de la prensa. Algunos, claro. Los pendolistas del poder. Los conspicuos. Los de siempre. Los que sigue la gilada.

Al oficialismo le dan los números con alguna holgura para que el proyecto se apruebe sosteniendo el nivel de retenciones a la exportación fijada en la resolución 125 aunque sus diputados y senadores han impuesto la necesidad de modificar la resolución 284, ampliando el número de beneficiados con los reembolsos. En la mira de las exigencias de los legisladores está, claro, el pequeño y mediano productor. Sin embargo, y a pesar de que también habrá flexibilización en cuanto a los requisitos que se piden para acceder a los reembolsos, del beneficio quedarán quienes están en negro de toda negritud fiscal, que son muchos más de los que la gente podría llegar a pensar.

Hay, también, el proyecto del diputado Macalusse, con el que se modificaría la ley de arrendamiento. El proyecto cuenta con el beneplácito de la FAA y será apoyado por el oficialismo. La norma pretende despegar, beneficiándolo, al propietario que arriende a un productor y no a un pool de siembra.

Aparentemente –el martes se sabrá- la salida legislativa va por ese lado. El proyecto de la oposición que pide la derogación de la norma ministerial no tiene posibilidad alguna de obtener los votos para ser aprobada. Ni por las tapas.

Si así se da, el recrudecimiento del conflicto social se producirá casi en forma inmediata. Los soliviantados cuentan a su favor con los medios y estos tienen cautivas las cabezotas de millones. La famosa gilada. La representación más payasesca de esta situación de confusión cuya única explicación es el gorilismo visceral de media Argentina, está en la carpa verde: el retrato de León Troski y la Estrella Roja de la CCC y el MST como fondo para el coro de militantes rojos que gritan entusiastas ¡Aguante el campo, carajo!

Nadie se confunda ante lo obvio. Lo que tiene forma de oso, camina como un oso y abraza como un oso, es un oso. El conflicto chico es por el bolsillo; el conflicto grande, es por la bolsa. O sea, el poder. Se han lanzado en contra del gobierno porque quieren el poder político. Deben abortar el proyecto kirchnerista a como dé lugar. Sí o sí. El Bicentenario será como el Centenario no no será. Ésa es la consigna.

Documentos.

Va uno breve, que ilustra lo sucedido en la semana; que caracteriza la situación a esta altura del conflicto, domingo 29 de junio, a la tardecita.

El apriete agropecuario.
Héctor Jorge Álvaro. Diputado Nacional.

Con esta rebelión agropecuaria asistimos en estos días a una chabacana tergirversación de todos los valores: el reino del revés. En la deliberada confusión en que nos han introducido los poderosos factores de poder actuando como siempre lo hicieron, esto es, poner sus intereses por encima de la Nación, sin importarles en ningún instante las consecuencias políticas y sociales sobrevivientes, hay dirigentes que aparentemente no perciben lo obvio: aquí hay en primer lugar una formidable disputa política y en muy secundario término una discusión económica.

Son indisimulados los aprietes públicos a los legisladores para que en un “libre ejercicio de conciencia” reflexionemos; comprendamos “lo grave de la situación” y… votemos al revés de cómo lo hicimos el 27 de marzo.

Así, las tertulias “en lo De Mirtha”; las “reflexiones” de Mariano y las “objetivas” columnas de Morales Solá y Van der Kooy serían la más acabada expresión de la voz del pueblo y los legisladores nacionales una caterva impresentable de soldaditos de plomo subordinados a la caja de ya sabemos quién. Quedaría así demostrado el recurrente teorema apto para las crisis: “El Congreso Nacional no sirve para nada.” Otra institución fuera de juego, porque no entendió que el Partido del Campo es mayoritario. La legitimidad demicrática quedaría cuestionada por la “legitimidad de ejercicio.”

Veamos, si no, cómo “nos han dado vuelta la mesa“ para dinamitar cualquier cause armónico del conflicto: la toma forzada de rutas se presenta como “pacífico paro del campo”; las declaraciones de De Angeli sobre la tenencia de armas en las carreteras, como un desliz de mesa de café, la posición de hombres largamente rechazados por la opinión pública (Rodríguez Saa no es el único ejemplo), es cambiada abruptamente de “malos” a “buenos” con sólo declarar que están en contra de las retenciones móviles. Por supuesto que hay aspectos compartibles en la protesta. Pero ni todos los puntos reclamados son válidos, ni todos los métodos para obtenerlos resultan aceptables.

Diputado Nacional Héctor Jorge Álvaro: El apriete agropecuario, en Miradas al Sur, 29/06/08, pg. 4

No hay más para añadir, al menos hasta el martes, o miércoles.

Hasta la próxima.

Add comment 29 Junio, 2008

17. Cacerolas.

17. Cacerolas. Domingo 22 de junio de 2008. 13:40

Si la memoria me es fiel, la utilización de un elemento de percusión de carga simbólica –como es una cacerola- para amplificar el ritmo de una protesta política callejera, fue inaugurada por la derecha de Chile, allá por los primeros años de la década del setenta del siglo pasado, para manifestar en contra de Salvador Allende. La más absoluta complicidad de todos los medios periodísticos de Occidnte con la derecha chilena –recordemos que el mundo estaba en plena guerra fría- hicieron del método uno de conocimiento universal en pocas horas.

En Argentina no hubo ocasión de recurrir a ese elemento de percusión hasta treinta años más tarde. Sí hubo durante esos treinta años miles de protestas callejeras, durante y después de la dictadura del 76, pero nunca con cacerolas. Y la circunstancia de que la jornada histórica de la noche del 19 de diciembre de 2001 adquiriese esa música metálica fue casual.

Otra vez: si la memoria me es fiel, un “cacerolazo” había sido convocado –con esa forma precisa- para ese día por Fedecámaras, publicitado en los medios durante todo el día por su titular, Rubén Manosovich. Pero la gestación del “Cacerolazo” –el hecho histórico que conocemos como tal- venía por otro lado. Lo que acaeció, finalmente, fue una reunión de varias corrientes movilizadoras que se fusionaron en el mismo acto de la salida a las calles de millones de personas, al golpe de las cacerolas. La historia fue así:

El mantenimiento de la convertibilidad menemista por el gobierno de De La Rúa determinó su condena. El sistema del dólar como moneda local no daba más, explotaba por los cuatro costados pero el gobierno radical se negaba a ir en contra de una supuesta adhesión al sistema por parte de su electorado tradicional, las clases medias. Por su lado el justicialismo, de antemano decidido a poner punto final a una convertibilidad que ahogaba al campo, a las industrias, y a la nación misma a causa de su deuda externa, se movilizó para darle el golpe de gracia a un gobierno que, tras la renuncia del vicepresidente Álvarez, había caído en el vacío de poder.

Para liquidar al gobierno radical, el justicialismo movilizó a sus bases. Bastaba la reunión de un pequeño grupo de punteros para incitar al saqueo de comercios. Las condiciones objetivas garantizaban, no sólo el éxito de la maniobra táctica y la impunidad del procedimiento, sino su propagación violenta. Los saqueos se dieron durante varios días consecutivos en varios puntos, no sólo del Gran Buenos Aires, sino ya del país.

En la tarde del 19 tuve ocasión de ver y oir a muchos de esos punteros, sembrando versiones falsas sobre proximidad de bandas saqueadoras. Yo mismo vi cómo centenares de comerciantes del Once cerraban sus cortinas a las tres de la tarde, porque “las hordas habían asaltado los comercios de Constitución.” Los encargados de hacer conocer la nueva, reconocibles a simple vista, pululaban el Once, en grupos de dos o tres, o incluso solos, mimetizados como el transeúnte que había visto cómo…

Paralelamente, decenas de piquetes compuestos por una media docena de militantes de base encendían cubiertas en varias esquinas de Capital e improvisaban cánticos. Algunos de esos focos lograban la reunión de centenares de personas; otros, al no lograr repercusión alguna, eran abandonados rápidamente, para ensayar la maniobra táctica en otro sitio. También esa tarde, miles de militantes de la izquierda ortodoxa, tocaban puerta por puerta para la convocación a asambleas populares. Muchas de ellas tuvieron lugar en la tarde misma del 19, horas antes del “Cacerolazo”.

El corte voluntario de luz y la protesta cacerolera, como dije, había sido preparada por Fedecámaras y era en repetición a un método utilizado exitosamente ya, en plena era menemista, por Chacho Álvarez. No recuerdo ahora la ocasión en la que el ex diputado miembro del Grupo de los Ocho y luego vicepresidente convocó la protesta. Lo precisarán los puntillosos de las crónicas. Pero debió haber acaecido alrededor del 97. Aquella movida antimenemista de Chacho Álvarez tuvo un impresionante éxito. Muchos barrios de la Capital quedaron completamente a oscuras, y sonaron cacerolas y bocinas, pero… las personas no salieron de sus casas. Fue una protesta masiva, “desde el balcón.”

Cuando en 2001 Manusovich decidió repetir la experiencia para el 19 de diciembre, jamás pensó, claro está, en qué derivaría esa propuesta. El discurso nocturno del presidente De La Rúa, decretando el estado de sitio, fue la gota que rebalsó el vaso y los hechos que se produjeron a partir de esa noche son harto conocidos. (Aunque deliberadamente “olvidados” por muchos medios).

Para resumir el concepto: la decisión de derrocar a De La Rúa (un golpe de estado dentro de la institucionalidad formal de la democracia republicana) fue tomada por el justicialismo. Sus punteros obraron el “foquismo” necesario para que la secuencia de saqueos fuera. La protesta social generalizada, contra Cavallo (el corralito) y contra De La Rúa (estado de sitio), que estaba en marcha, se expandió y se montó sobre esa forma que para esa noche, por pura coincidencia de fechas, había convocado Fedecámaras.

Hecha esta introducción, voy al concepto que pretendo desarrollar.

Dice Carlos Altamirano, profesor de historias de las ideas en la UBA y en la UNQ, en respuesta a una entrevista que publica hoy Miradas al sur: “Ni un cacerolazo ni un Cordobazo se producen administrativamente.” Argumenta: “No hay una trama conspirativa que siempre logra todo. A veces, si y a veces no.” Y añade: “Fijese que después del discurso de la presidenta hubo mensajes de texto destinados a estimular un nuevo cacerolazo, y ese cacerolazo no se produjo.” Concluye el entrevistado: “La Argentina es un país difícil de gobernar y la inclinación a tomar la calle en la ciudad de Buenos Aires viene del siglo XIX. Es una sociedad muy movilizada y movilizable.” Fuente: “De dónde viene y a dónde va la clase media”, en Miradas al Sur, 22 de junio de 2008, pg. 7.

La afirmación del profesor Carlos Altamirano es justa. Y mi idea es ponerlo en estos términos. No toda movida conspiradora tiene eco, pero sí hay detrás de una movida que sí tuvo eco un propósito conspirador. La espontaneidad, en estos temas, no existe.

Por supuesto que no me refiero a la actitud del individuo tomado como tal quien, ante los hechos (por ejemplo, personas en la calle golpeando cacerolas), decide sumarse a la manifestación. Es obvio que esta actitud individual de quienes no forman parte directa de las organizaciones políticas es siempre espontánea. Lo que no es espontáneo es la convocación. Ésta suele estar planeada y ejecutada por un grupo que tiene propósitos estratégicos muy bien definidos.

Así, el primer movimiento cacerolero contra Cristina Fernández fue originado en la agitación directa, desde sectores vinculados a la última dictadura militar. Y el segundo, el de la semana anterior, mucho más amplio que el primero, aunque sea prácticamente imposible probarlo, es muy probable que haya nacido desde los mismos grupos, aunque la agitación social no fue la directa sino una montada sobre cataratas de mails y mensajes de texto que, objetivamente, partieron desde el Litoral.

La movida táctica es simple: es, si se quiere un ejemplo gráfico, similar en cuanto a su mecánica, a la teoría foquista de la guerrilla de los setenta. Se enciende el foco. Si cunde, habrá éxito, si no, no. Es así de simple. Los cuatro que encienden el foco son los conspiradores; los que se suman, cuando se suman, lo hacen “espontáneamente”.

Por supuesto que el éxito relativo de la segunda movida, la de la semana anterior, refleja otra realidad: para que el foco de agitación tenga éxito, es necesario que exista alguna fuerza en el interior de cada una de las personas que se suman a que se sumen. Es decir, malestar, bronca, cansancio, etc.

En este caso en particular, en las movida caceroleras contra Cristina de Kirchner, el objetivo de los instigadores, de los iniciadores del foco, es claro: la desestabilización del gobierno con miras a un recambio del mismo dentro de los mecanismos institucionales republicanos (un golpe civil).

Muy difícilmente superen una minoria las personas que se sumaron a la movida cacerolera de la semana anterior con este propósito en mira. Los hubo, pero fueron minorías. Seguramente una mayoría importante salió a manifestar por diversas motivaciones personales, entre las cuales no puede descartarse el mero cansancio ante una situación que produce desgaste en las personas corrientes que simplemente quieren trabajar, como tampoco puede descartarse el gorilismo inveterado de ciertos miembros de la clase media.

Esta contradicción, entre los verdaderos propósitos de los instigadores por una lado y las motivaciones personales de los protestantes con cacerola por otro, es una dificultad para los conspiradores de la desestabilización: han logrado movilizar las fuerzas desestabilizadoras pero deben ocultar sus verdaderos propósitos.

En la noche del 19 de diciembre de 2001, cuando los punteros del justicialismo, mimetizados como vecinos entre las muchedumbres que habían ganado las calles transmitieron la orden: “a la casa de Cavallo”, el ejército de ciudadanos dispuestos a colgar del alumbrado público al ministro menemista y socorrista del delarurrismo eran decenas de miles. La renuncia del aterrorizado ministro, acorralado en su casa, fue instantánea.

Lo propio sucedió al día siguiente, cuando, yendo por más, se lanzó la consigna del que “se vayan todos”, empezando, claro por el presidente De La Rúa.

Esta vez, en estos días, la cosa no es tan sencilla. Y ésta es la razón que ha llevado a la presidenta Cristina Fernández a citar en sus discursos –dos veces en pocos días- aquella expresión irónica de Marx, destinada a ridiculizar el determinismo histórico rebuscado del hegelianismo de izquierda: la historia se repite, sí; pero la primera vez como tragedia y la segunda como comedia.

Estas son, en términos muy reducidos, reflexiones acerca de las protestas callejeras de la semana anterior. Objetivas, o pretensiosamente objetivas.

Si me permito un recreo subjetivo –y me lo permito- estoy tentado a creer que la motivación principal para el caceroleo del lunes pasado (aunque muchos de los participantes no tengan conciencia plena de ello), es el gorilismo inveterado de la clase media, el odio al negro, la envidia a Cristina y el machismo. Todo ello alentado por el duende interior que, a la manera de los duendes alojados en Pitito, el personaje de Fabio Posca, susurran a los oídos. En este caso, los famosos duendecillos fascistas.

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Hasta otra.

Add comment 22 Junio, 2008

16. Reacomodamiento de los trebejos.

16. Reacomodamiento de trebejos para una nueva partida. Domingo 22 de junio. 04:10

Cuando en su discurso del día siguiente al lunes de la ofensiva desestabilizadora, la presidenta Cristina Kirchner anunció que había de someter la ratificación o rechazo de la Res 125 al Congreso, las interpretaciones que tal decisión motivó ese mismo día no podían ser otras que las que, en apretada síntesis, están en la entrada anterior de este blog.

El gráfico, contundente y categórico artículo editorial de Joaquín Morales Solá del día siguiente reflejaba una de esas interpretaciones, la más directa, la más obvia. Y la perspectiva de escenario inmediato consecuente –el gobierno de Cristina Kirchner ha sido finalmente derrotado, y tal derrota se oculta en un discurso rimbombante- era la que estaba en condiciones de recibir la mayor cantidad de fichas en la apuesta de todos los que nos tentamos en el análisis de los hechos.

Pero el gobierno tuvo su acto en la Plaza de Mayo y en su nuevo discurso, la presidenta Cristina Fernández estuvo lejos de reflejar una realidad que estuviese en correspondencia con esa interpretación inmediata, primera.

El acto, mal que les pese a los representantes de la prensa, no ya antikirchneristas sino antiperonistas, fue multitudinario. Las remanidas referencias a “los colectivos”, el “choripan”, (o el “no sabían por qué estaban ahí” con que Morales Solá mostró -una vez más- su desprecio a las masas populares en su nota de opinión del jueves 19), referencias todas ellas destinadas a morigerar un hecho cierto: la movilización fue.

La capacidad del gobierno, y del partido justicialista, para movilizar el aparato político y sindical a favor de la postura oficial en una disputa colosal de intereses estuvo presente. Hasta el 20 de junio, y aunque mostrando fisuras, el poder sinérgico que surge de la sociedad gobierno-partido se hizo ver.

Una cosa muy diversa sería afirmar que estará presente en un futuro inmediato. Tal vez ni siquiera lo esté para la siguiente ocasión. No lo sé. Habida cuenta de las fisuras advertidas en el seno del partido gobernante, podría uno arriesgar el pronóstico de que no, de que ya no habrá un nuevo acto como el del día 18 en la Plaza de Mayo. Pero, al menos para afirmar una posición oficial al día 20 de junio, el control del aparato mostró ser operativo.

Si ese apoyo del aparato político y sindical al gobierno de Cristina Fernández para el acto en Plaza de Mayo fue condicionado a una concesión del gobierno, como contrapartida, a los sectores que dentro del justicialismo apuestan a la “reparación moral” para con los señores del campo, es otra cuestión. El discurso de Cristina Fernández de Kirchner en el propio acto no parece estar en correspondencia con un acuerdo subterráneo de ese tipo. Y la reacción de un Eduardo Duhalde, quien en una conferencia que transmitió Crónica habló en dos ocasiones de “imbecilidad”, para referirse a la posición oficial respecto del conflicto de fondo, tampoco.

El acto de Plaza de Mayo, y el discurso de la presidenta en el mismo, son hechos que, de alguna manera que hasta ahora no se ha manifestado en forma abierta, transparentan que, en realidad, la interpretación más realista que pueda hacerse a la movida presidencial que descomprimió la tensión social del fin de semana anterior y lunes fue la de ganar tiempo. Nada estaría resuelto de antemano y, de ser así, los días que vienen serán reflejo de un ahondamiento en la crisis, aunque en un escenario muy diverso al de estos cien días, es decir, no ya en las rutas, con las aduanas piqueteras y la policía civil gringa funcionando a la perfección, sino en el marco de las instituciones políticas establecidas por la Constitución.

El levantamiento efectivo de los cortes de ruta a partir de la cero hora del sábado parecería ser un signo en contra de tal interpretación. En efecto, es tentador suponer que el retiro de las policías civiles y de los agentes de aduanas piqueteras obedecería al conocimiento que los dirigentes ruralistas tendrían acerca de que el triunfo de su postura se habrá de dar en el Congreso, con lo cual se le permitiría al gobierno una salida decorosa de la crisis. Tal interpretación surge de suyo. Pero no puede descartarse así nada más otra razón: el descontento de la población en general con el corte de rutas había alcanzado en los días siguientes al acto de Plaza de Mayo su punto más alto y, además, las palabras destempladas de De Angeli y de otro dirigente de la Sociedad Rural en el sentido de que debía disolverse el Congreso, o, peor aún, prepotear a los legisladores para “enseñarles a legislar”, contribuyeron a elevar en varios puntos ese descontento generalizado para con los agentes de la policía civil y aduanera instalada en centenares de puntos del país.

Por otra parte, los responsables de algunos medios de comunicación masiva, conscientes de que la uniformidad de un relato sostenido en el tiempo les estaba haciendo perder credibilidad ante su clientela, ofrecieron micrófonos y cámaras a muchos productores que pudieron manifestar –por primera vez en cien días- su malestar por ser víctimas de esa policía aduanera civil que les impedía comercializar sus productos.

El relato de que los responsables de los cortes de ruta no eran los productores soliviantados, sino de transportistas autoconvocados (que aún siguen repitiendo los conspicuos analistas políticos de los grandes diarios), carece de todo sustento. No sólo por los miles de testimonios de camioneros y productores que han sido víctimas del lock out empresarial sojero y su policía civil, sino además porque el propio “relato” carece de verosimilitud. Sería el único caso en el mundo, que “autoconvocados”, sin organización alguna y con características objetivas de individualismo en la producción (por la propia naturaleza individual de su ocupación), cortasen las rutas en doscientos a cuatrocientos puntos diversos de una pampa húmeda de más de un millón de kilómetros cuadrados de superficie.

Así que lo más razonable es, para mí, aceptar que la movida del gobierno, destinada a descomprimir la ofensiva desestabilizadora desatada con furia el fin de semana anterior, carece de arreglos subterráneos. Asestó un duro golpe a los sectores que desde las sombras fogoneaban la movida golpista, pero se encuentra lejos aún de imponer una política de redistribución de ingresos a la medida de la que tiene proyectada. Perdida la batalla mediática de los cien días y fracasada la confrontación directa, el gobierno decidió continuar batalla en otro frente, el del Congreso y las instituciones políticas, incluyendo la Corte. Si logrará imponer su política o no, está por verse. Lo que sí parece un poco más claro después del acto de la Plaza de Mayo es que no hubo arreglo subterráneo previo.

Si el gobierno insiste en su política de redistribución de ingreso a partir de la apropiación de la renta extraordinaria que se ha venido dando y se seguirá dando en los próximos años en la producción y exportación cerealera, tal como quedó ratificado en el discurso de Cristina Fernández en la Plaza de Mayo, entonces la fractura en el justicialismo será y será pronto en el tiempo. La razón es sencilla: la propia naturaleza del peronismo. El peronismo es populismo, pero es, esencialmente conservador. El justicialismo no está agremiado en la lucha de clases. Su filosofía política es el intervencionismo estatal con fines redistributivos. El tema, hoy, es que no hay en el justicialismo muchos convencidos acerca de el aportante de los fondos necesarios para llevar a cabo esa redistribución de ingresos deba ser el campo. ¿Por qué? Por razones muy sencillas: el compromiso directo de casi todos los dirigentes de las provincias con los productores agropecuarios. Nadie tenga dudas de que ocho de cada diez dirigentes conspicuos del peronismo en las provincias (proporción que sólo pretende ser gráfica, como se comprende), tiene intereses propios en el campo.

El mecanismo tradicional de “redistribución de ingresos” que es tolerable para el peronismo histórico es de otro tipo: es de una sociedad del gobierno con los sindicatos en los cuales la dirigencia que les garantiza el funcionamiento del aparato político desde las bases, obtiene, por el poder público, concesiones salariales. Éstas las pagan las empresas industriales, las cuales, a su vez, las trasladan a los precios. El consumo popular, que paga el IVA, alimenta las cajas del estado, cerrando el círculo. Un mecanismo que funciona más o menos bien en tiempos de bonanza industrial, pero que nunca saca al país de la trampa inflacionaria. Y jamás soluciona el tema de la pobreza, el hacinamiento y la degradación social. Fuente ésta, a su vez, de clientelismo político.

Así que si la intención del gobierno de Cristina Fernández es profundizar una redistribución de ingresos a partir de otras fuentes de financiación –más genuinas- y, además, con la intención de mejorar la infraestructura material y la realidad social del país, terminará por perder el “aparato”. Las primeras fisuras están a la vista.

Hasta aquí, algunas consideraciones acerca de lo sucedido en el fin de semana anterior y durante la semana pasada. Un periodo muy agitado, grave, caracterizado por: Uno: lanzamiento de la ofensiva final desestabilizadora; dos: reacción del gobierno; tres: escenarios probables. En otras entradas, haré otras consideraciones acerca de la misma situación, pero por temas puntuales.

Hasta luego.

Add comment 22 Junio, 2008

15. ¿”La casa está en orden”?

15. ¿Puede decirse, “la casa está en orden”? Miercoles 18 de junio de 2008. 9:55.

La movida de ayer del gobierno, de llevar al Congreso un proyecto de ley para que sea aprobada o rechazada la Res 125 y sus modificaciones, es una díficil de interpretar para quienes no poseemos más información que aquella que disponen todos, es decir, la que se lee, en forma directa o entre líneas, en los medios de comunicación. Audiovisuales, escritos o electrónicos.

Aún así, se impone un análisis inmediato a los hechos. Ello, aún con el riesgo de que elementos de juicio que hoy conocemos obliguen a pensar, mañana, que habría sido más prudente esperar un tiempo para sentar juicios alrededor de lo sucedido ayer.

Naturalmente, las dos interpretaciones inmediatas que surgen como de suyo son estas dos: Una: el gobierno ha decidido retroceder sin aceptarlo públicamente, dejando esa responsabilidad de dar el paso atrás al Contreso. La otra: la instancia legislativa será un trámite formal y, tras la aprobación prácticamente sobre tablas del proyecto, la crisis continúa.

La primera explicación choca con la naturaleza de los Kirchner, a la manera de la fábula del alacrán y la rana. La otra, choca con la realidad misma, ya que una actitud de obediencia debida en el Congreso no ha de ser lograda tan fácilmente como se cree.

En su nota editorial de esta mañana, Joaquín Morales Solá suscribe a la primera hipótesis. En una página con un texto muy claro, señala:

“…[los Kirchner] Retrocedían envueltos en las banderas de una revolución que nunca hicieron y con la impronta de un ejército vencedor que, en rigor, se estaba replegando.”
Fuente: La Nación

Argumenta el periodista su afirmación con el hecho de que el envío del proyecto al Congreso era una vieja aspiración de los ruralistas mientras que era, por el otro lado del polo de disputa, una posibilidad temida por Néstor y Cristina Kirchner. Este argumento es válido. Ya de movida se vio, en horas, que la acción del lobby ruralista en el Congreso será tanto o más fuerte que el nacido a las veras de las rutas. Para muestra basta un botón: la senadora Hilda de Duhalde se apresuró a pedir “la suspensión” de la aplicación de la Res. 125. Y De La Sota, figura que Eduardo Duhalde tiene en mira para el futuro del partido justicialista, se apresuró a pedirle a los legisladores que, antes de considerar el proyecto del ejecutivo, pasen por las provincias para “escuchar al pueblo que los votó.”

Habida cuenta de la enorme cantidad de renta que está en juego alrededor de esta encrucijada histórica, el paseo previo de los legisladores por sus provincias puede adquirir muchos significados y ha de abrir las puertas grandes, seguramente, a las suceptibilidades. El Poder ejecutivo cuenta con las mayorías necesarias, pero… puede dejar de tenerla.

De todas formas insisto que esa explicación que da Joaquín Morales Solá y que se corresponde con una de las dos lecturas inmediatas que surgen de la movida del ejecutivo, choca con la naturaleza de los Kirchner. Pero, a pesar de esta creencia mía en cuanto a la “naturaleza” de ambos políticos, hoy centrales en la sociedad política argentina, la explicación sigue siendo válida por la fuerza intrínsica de su lógica. En una entrevista a solas que, tras conocerse la medida tuvieron, Marcelo Zlotogwiazda y Ernesto Tenembaum con el jefe de gabinete, Alberto Fernández, los periodistas le preguntaron: ¿Y si el Congreso no aprueba el proyecto? Entonces la Res. 125 no será, respondió el ministro.

En cuanto a la segunda posibilidad, que convierte al Congreso en un organismo formal de trámite previsto (obediencia debida) es uno que no tiene visos de realidad, a mi juicio.

Pero… pero, pero…. no necesariamente este escenario de “desobediencia indebida” que imposibilitaría la recategorización de ley para un decreto significa un repliegue disfrazado de victoria, para usar la figura que inventó Morales Solá. En el fondo de la cuestión legal está la jurisdicción. Si la norma impositiva es siempre norma legislativa con iniciativa en Diputados, la norma aduanera es siempre facultad del ejecutivo. Así que la aplicación de la norma administrativa podría darse de todos modos, y la confrontación de normas sería dirimida, finalmente, en la Corte Suprema de justicia, como un conflicto de jurisdicciones entre poderes del Estado. De todos modos, admito que esta posibilidad es una de características conflictivas en el decurso de su resolución, lo cual obligaría a pensar que, en cuanto movida riesgosa que es, no habría sido la elegida. Pero… también es cierto que la situación existente el lunes, con la ofensiva golpista o desestabilizadora en plena marcha, obliga, de alguna manera, a tomar medidas heroicas. Adivino mayor fidelidad al ejecutivo en la Corte que en el Congreso.

Queda para un futuro conocer los alcances que tuvo la intervención del vicepresidente Cobos en todo este trámite. Queda para un futuro…

Como sea, cualquiera que sea la interpretación, cualquiera haya sido la motivación que la posibilitó, cualquiera haya sido la gestación interna de la misma, la decisión del ejecutivo descomprimió la situación social. O sea que, en términos prácticos de táctica ante la crisis que en la noche del domingo y en la jornada del lunes, la medida gana tiempo. Esta afirmaciónes, a estas horas, la única interpretación a la que se le puede poner la firma sobre el sello “aposta”.

En otras palabras, la crisis de fondo (la caracterización de un modelo económico capitalista para los próximos años) continúa. Por otros medios, pero continúa. Los que se lanzaron por a Cristina, buscarán otros caminos.

La alternativa sigue siendo: o un país agroexportador, para pocos, con alta rentabilidad para los inversores agrícolas, o un país industrial, que ocupe la mano de obra, sobre todo la que el campo expulsa. O sea, para todos. Los partidarios de lo primero piden “acuerdos para el campo”, los partidarios de lo segundo piden elaborar “El acuerdo del bicentenario.” ¡Casi nada! Políticas de estado, que le dicen. Ésas que tienen los países en serio, incluyendo Brasil.

Hasta aquí, el análisis –apurado (después de todo hay que ir a trabajar, che)- de lo que pudo uno reflexionar de lo sucedido ayer, con los elementos de juicio que hasta ahora hay.

Quedan puntos para considerar, pero eso será en próximas entradas.

Hasta la próxima.

Add comment 18 Junio, 2008

14. Un paréntesis y un par de puntos suspensivos.

14. Miercoles 18 de junio de 2008 : 02:00

Hoy (ayer, en realidad), ha sido un día de importancia en este proceso crítico que vive el país desde hace tres meses. Debo de confesar que desde que regresé del trabajo, más o menos a la hora que la Presidenta daba su discurso en el Salón Blanco de Casa Rosada, hasta entrada la madrugada, estuve más en papel de consumidor de medios que en cualquier otra cosa. No sólo recorrí varios de los diarios on line sino que además vi todos los programas de tele que pude ver, los relacionados con el tema del día, claro, hasta pasada la medianoche.

Tengo ya elaborado un análisis preliminar de lo sucedido hoy. Pero no tengo tiempo de desarrollarlo con la prolijidad que me gusta hacer estas cosas. Por supuesto: quienes trabajamos en empleos corrientes para vivir, reservamos normalmente el fin de semana para permitirnos el placer de escribir. Pero la situación que se vive es tan vertiginosa, cambiante (y sigue siendo grave), que me empuja a hacerlo aun en días laborables. Haré el mayor esfuerzo posible para escribir mi análisis mañana ni bien me levante. Decía mi abuelo, quien casualmente había sido campesino casi toda su vida, “con la fresca se piensa mejor”.

En realidad, dadas las circunstancias el “pensamiento”, o el acto de pensar se me fue dando en “tiempo real”, para usar una expresión de moda. Pero sí necesito de “la fresca” de la mañana para transformar en oraciones prolijas, e inteligibles tales reflexiones.

Hasta luego.

Add comment 18 Junio, 2008

13. Sopa de gorila a la cacerola.

13. Sopa de gorila a la cacerola. Martes 17 de junio de 2008, 8:42

Desde el Litoral nació la arremetida internética desde las primeras horas de ayer. Las cadenas de mails, los mensajes de texto, invitaban a un cacerolazo en todo el país para las ocho de la noche. Ése fue el mecanismo under. Mientras tanto, en lo público, ya desde el domingo a la noche y mucho más en las primeras horas de la mañana, los medios de comunicación llevaron a cabo una acción destinada a crear las condiciones anímicas óptimas en sus respectivas clientelas, de manera tal que la movida subterránea fuese exitosa.

Por abajo, y por arriba, la acción psicológica alcanzó su punto más alto de perfección. Mucho más que en el 2001. En aquélla ocasión, la acción psicológica partió desde los suburbios sureños de la provincia de Buenos Aires y el método de transmisión fue el boca a boca, sembrado por punteros en los puntos clave de la ciudad de Buenos Aires. En esta ocasión, la acción psicológica partió desde el Litoral y el método de transmisión fue Internet y la telefonía celular.

La diferencia no fue dada sólo por la circunstancia de que en los seis años transcurridos desde el Cacerolazo, (cuatro de los cuales fueron de una bonanza tal que permitió la multiplicación del consumo de Internet y la masificación de la telefonía celular) aumentara el tráfico de la información por tales medios. No, la diferencia también indica que los sujetos a los cuales iba dirigida la acción psicológica eran en el 2001 de un estrato social muy diverso al de los sujetos a los cuales fue dirigida la movida actual.

De todos modos, las condiciones económicas y políticas, objetivas, que están más allá de la acción psicológica, son muy diversas a las existentes en diciembre de 2001. Se repite un procedimiento, un modo de actuar, un modo de llevar adelante una ofensiva, pero el escenario es otro. Las personas, hoy, no tienen qué comprar porque hay desabastecimiento provocado por la patria sojera, pero tienen con qué comprar. Y por otra parte, el gobierno objeto del ataque golpista que hoy está en la Rosada es uno diverso al del 2001.

En otras palabras, se ha lanzado la repetición de un modo de acción directa (violencia) en circunstancias distintas. Por lo tanto, los resultados han de ser, necesariamente, distintos. Si la caída de De La Rúa fue inmediata al Cacerolazo y a los muertos del mediodía del 20 de diciembre, la caída de Cristina en cambio será, si finalmente es, a partir de la fractura política definitiva del frente gobernante.

Quienes lanzaron la ofensiva contra De La Rúa ya sabían de antemano quién había de gobernar el país, en términos del colectivo, no de los individuos. Esto fue así, a pesar de la aparente incertidumbre habida entre el 19 de diciembre y el 1 de enero. Quienes lanzan esta ofensiva ahora, en cambio, no tienen en claro quiénes se harán cargo del gobierno. Lo único que tienen en claro es que se garantizará a quién le quedará, a como dé lugar, la renta extraordinaria que está en juego en esta batalla.

El mismo método, pues, en circunstancias distintas. Los resultados son, hasta hoy, impredecibles.
De todos modos, este segundo ensayo lanzado por quienes se han propuesto abortar la experiencia kirchnerista ha tenido una repercusión mucho más amplia que el ensayo anterior, de días atrás.

En esta nueva ocasión, los puntos de reunión cacerolera fueron muchos más que los de la semana anterior, y el efecto contagio a partir de esos focos de reunión fueron, también, mayores. Dicho de otro modo: Si en cada foco cacerolero de la semana pasada había, digamos sólo para ser gráficos, cien personas, anoche hubo mil. Repito: los números son nada más que un énfasis para reforzar la idea.

Y otra diferencia, significativa, fue la siguiente: Así como en la noche del 19 de diciembre, en cada uno de los focos barriales de la ciudad de Buenos Aires estaban, a cara descubierta o no, los punteros justicialistas que fueron quienes dieron la tónica de los cánticos, el encendido de cubiertas, el corte de las arterias, la marcha de algunos a Plaza de Mayo, etc., en esta ocasión no los hubo. Al menos, no había punteros políticos. El caso puntual de una persona, dueña de un comercio importante en un centro comercial también importante, a quien en la tarde de ayer los encargados de seguridad del centro comercial le dijeron que a las ocho de la noche debía apagar las luces y cerrar el local. El comerciante se negó a hacerlo, así como otros comerciantes del mismo centro comercial y la medida prevista de cerrar todo el centro comercial fue, finalmente, abandonada.

Pero, más allá de todas estas consideraciones, la metodología cacerolera fue. El segundo ensayo obtuvo más repercusión que el primero. Habrá otros, naturalmente.

De todos modos, debe decirse que la ofensiva más notoria, más intensa, fue la que llevaron a cabo los medios de comunicación de masas. Tal como lo señalé en otra entrada, desde el domingo y sobre todo desde el lunes a la mañana, y luego durante todo el día, la gran mayoría de los medios estuvo a disposición de los desestabilizadores. La misma, o mayor intensidad aun, continúa hoy.

En “acción piscológica”, ésta es, sin duda alguna, la campaña más grande e intensa que se haya llevado a cabo jamás en nuestra patria. Sólo comparable, tal vez, a la que fue durante los meses de abril, mayo y parte de junio de 1982. Con la diferencia, claro, que en aquel entonces el control de medios era absoluto y centralizado.

Nunca antes, jamás, tantos compatriotas cayeron en la alucinación colectiva como en esta ocasión actual. Las cosas que se escuchan por los medios audiovisuales son para la antología del disparate, de la enajenación. La repetición constante de muletillas reñidas no sólo con las leyes del pensamiento, sino con el sentido común y el decoro, al mejor estilo Neustadt o Longobardi, se repiten decenas de miles de veces por día por todos los medios. Jamás antes, ¡y mirá que tengo años, hermano!, jamás escuché tanta pavada estereotipada.

La ofensiva desestabilizadora, pues, está en pleno curso y en el día de hoy lograron su más significativa victoria: la fractura del aparato oficialista. El “yo no fui” del vicepresidente Cobos es, más allá del patetismo del personaje blandengue, un golpe duro para el gobierno. La vacilación cegetista, otro. Francamente, no sé cómo podría superar el gobierno esta situación. Ya se sabe que una salida es la renuncia de la presidenta, que es lo que se busca en realidad con toda la movida sojera. Pero la otra, es decir, la salida para la continuación, al menos yo, no la veo.

Como la ofensiva está en su fase decisiva, habrá que ver el desarrollo de los acontecimientos. Seguirlos, hora a hora. La caída de Cristina Fernández está, en este escenario creado por la patria sojera y sostenida por la clase media enferma de gorilismo, a la vuelta de la esquina.
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Hasta la próxima.

Add comment 17 Junio, 2008

Entrevista periodística a José Pablo Feinnman

12. Un documento. Entrevista realizada por Miradas del Sur a José Pablo Feinnman. Lunes 16/06/08 19:05

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Voy a reproducir a continuación –parcialmente- una entrevista que Walter Goobar, por Miradas al Sur, le hizo a José Pablo Feinnman para la edición de ayer del semanario. La parte que elegí es la pertinente al tema de este blog, a la actualidad más viva de nuestra realidad nacional. La razón para hacerlo es para que quede en la red, a la manera de documento.

La entrevista tiene un formato que obra a la vez de excusa. En la primera parte, José Pablo Feinnman responde acerca del arte de escribir, de la literatura en general. Se define como escritor más que como filósofo y relata el proyecto literario que ahora lo ocupa. Pero, aprovechando ese formato, entrevistador y entrevistado ingresan al análisis de la situación actual, y lo hacen a partir de imaginar una “novela de Cristina”. Ésta última parte es la que reproduzco.

Allá va.
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-.¿..qué personaje elegiría para retratar lo que pasa en la Argentina?

-Quizás el personaje literariamente más fascinante de este momento es el de Cristina Fernández de Kirchner.

-¿Por qué?

-Porque asume como Presidenta con el 45 por ciento de los votos, pero asume sin que sepamos por qué no sigue Néstor Kirchner en el poder. Nadie lo sabe, nadie lo supo decir y ellos no lo dijeron. Por eso, Cristina es un personaje que viene con un halo de misterio. Habría que averiguar por qué Nestor Kirchner dio un paso al costado… en realidad no dio un paso al costado, porque apenas asume Cristina, Kirchner se lanza a una actividad febril que contrasta con las ideas de retiro, de descanso que en algún momento se manejaron. Se lo ve hiperactivo e incluso opaca el desempeño de ella. …lo opaca porque toda la sociedad se fija más en Kirchner que en Cristina…

-¿Por qué razón?

-Porque Cristina es mujer y aquí viene el centro de la cuestión. Una mujer puesta en la Presidencia en un país exacerbadamente machista que detesta sus gestos de firmeza porque no se los tolera a una mujer. Si Cristina se enoja es “una histérica”, “es una neurótica” e incluso le han pintado: “Cristina: vas a morir como Evita”. Yo creo que la odian mucho las mujeres mediocres, porque la Argentina está llena de mujeres inteligentes y Cristina es una de ellas. La detestan por su inteligencia. Para el machista argentino no hay nada más intolerable que una mujer inteligente, más inteligente que el promedio de los hombres que andan por ahí, dando vueltas. En mi opinión, los hombres son bastante idiotas. Al fracaso total del mundo que han hecho los hombres, sería interesante ver qué mundo comienzan a hacer las mujeres si toman un rol hegemónico…

-Volvamos a la novela…

-Mi personaje sería una presidenta que sube con un poderoso marido que le abre paso y cuando llega arriba se le da vuelta el país: la empiezan a agredir de un modo tremendo, desde el machismo que existe hasta dentro de las propias mujeres. No le toleran cosas que son femeninas: por un lado la acusan de ser una especie de macho, indomable, agresivo, y por el otro, de ser femenina.

-Usted estableció una relación personal con Néstor y Cristina. ¿Le cuesta ser crítico con el poder?

-Soy crítico con el poder. Si se cree que el poder es Cristina Kirchner hay un gran error: Cristina Kirchner es el Gobierno, el poder es la Sociedad Rural, la Unión Industrial, el diario La Nación y la ralea grosera que cunde en las radios. El poder en la Argentina es el establishment, lo que tiene Cristina Kirchner es un Gobierno y un aparato –que también es el poder- que es el aparto peronista, que hoy la respalda y mañana la voltea. Si el aparato peronista negocia bien con el establishment, la van a tirar.

-Pero ahora el aparato peronista lo tiene Néstor Kirchner.

-Sí, se ha manejado bien dentro de una realpolitik en la cual lo único que consume es un pragmatismo exagerado. Mi apoyo crítico en este momento es a Cristina Kircher. Más a Cristina que a Néstor.

-¿Cómo se gestó esa relación con los Kirchner?

-En 2003 él me llamó. Yo había escrito una contratapa que se llamaba (sic, por titulaba) “Un flaco como cualquier otro”, a él le gustó mucho y me llamó. Era el primer presidente que conocía y hablamos mucho. Le dije que el peronismo estaba muerto, que era un aparato sin ideología, que había sido tantas cosas que ya no era ninguna y que lo que había que hacer era crear un nuevo partido político, con una nueva ideología, con una nueva concepción de centroizquierda. De ahí salió la idea de la transversalidad. No duró mucho, y de la idea de transversalidad pasó a disputar el aparto duhaldista.

-¿Y con Cristina?

-No la veo, pero creo que me tiene mucho aprecio.

-[usted] Es muy cerebral en sus escritos, pero hace una defensa muy visceral de la Presidenta.

-Es visceral porque este es un momento dramático, es un momento de pregolpe. Cuando ve que el campo, respaldado por la Sociedad Rural, el establishment y los poderosos diarios del establishment, está en pie de guerra apoyado por las cacerolas de la clase media, no tengo dudas que buscan un golpe.

-Cuando habla de pregolpe, ¿le achaca un papel importante a los medios?

-Sí, porque si hubiera un golpe no tendrían cuadros políticos para constituir un Gobierno sustentable. En realidad, están dadas las condiciones para un golpe, lo que faltan son los protagonistas, porque no podrían ser los tipos de la Sociedad Rural, los hijos de Roca. Y hay un aparato mediático: las radios son un festival de fascismo y del lumpenaje comunicacional.

-Como experto en el peronismo, ¿no cree que hay algo en el peronismo que que alimenta a sus enemigos?

-Cristina dijo que el peronismo nunca apoyó la lucha de clases. Eso es doctrinariamente cierto, pero el peronismo es un detonante poderoso de la lucha de clases. El simple motivo de que el peronismo desde sus orígenes siempre apoyó a las clases no poseedoras –a las que podemos llamar “la negritud” con elegancia o la “negrada”, como dice la oligarquía-, eso es terriblemente irritante para el poder, para los dueños de la tierra, de las finanzas y de los medios. El peronismo los irrita mucho, salvo cuando viene un tipo como Menem y se pone a sus órdenes.

-Pero, si hay disputa de intereses es lógico que haya reacción…

-En realidad, no se está dando una lucha de clases de carácter marxista, sino una lucha de clases encarada desde el populismo y el populismo significa, ante todo, intervencionismo estatal. Las retenciones, por ejemplo, significan intervención del Estado en la economía y eso para las teorías del libre mercado es una blasfemia. Pero ocurre que todos los populistas están teniendo éxito en América Latina. Cristina tiene razón cuando dice: “Ustedes están luchando porque en lugar de tres 4×4 no quieren tener dos. Es verdad. Es la lucha por la abundancia, por la gula, por la ambición desmedida. Lo único que se quiere es derivar una franja de la renta a los sectores más necesitados.

-Pero, ¿por qué en esta puja no se busca sumar aliados en la clase media en lugar de empujarlos a los brazos del establishment?

-¿Cree que a la clase media le importan las retencioones o la redistribución del ingreso en beneficio de los pobres? Es le importa un pito a la clase media. A la clase media le importa más ser elegante al lado de la clase media alta que volver a ser pobre junto a los pobres. La clase media tiene una característica esencial: quiere trepar, no quiere bajar y en ese sentido, va a apoyar todo lo que la lleve hacia arriba. No tiene una concepción de país ni una concepción distribucionista de la riqueza. Tiene una concepción apropiadora de la riqueza y tiene un cholulismo tremendo por las clases altas.

-Pero, ¿qué pasó en las elecciones por la Capital Federal? ¿Cuánto hubo de mérito propio de Macri y cuánto de errores del gobierno?

-Hubo tremendos errores del gobierno. Pero el voto a Macri fue el voto por la seguridad. La clase media, cuando tiene algo dice: “Ahora quiero que me lo cuiden”. Cuando tiene dinero pide seguridad y cuando tiene inseguridad –como en el ‘76- , pide autoridad, mano dura. La clase alta no se compra un revólver porque tiene custodia, el que se compra un revólver es el tipo de clase media. Más que ganarse a la clase media, acá hay que ganarse a los sectores que tienen hambre. Esa gente, ¿hasta cuándo va a aguantar que estos tipos estén protestando poruqe quieren ganar cinco millones de dólares en lugar de tres?

….

-Volvamos a la novela de Cristina. ¿Cómo sigue la trama?

-Para mí el tema es cómo hace una mujer para gobernar en medio de una sociedad machista. De dónde saca el coraje, cómo impone una autoridad necesaria para gobernar teniendo que soportar los peores agravios. … Yo a este personaje lo veo sin apoyo en ningún lado: está completamente solo frente a todo lo que la rodea. Todo lo que la rodea, la rodea para amenazarla y ella está sola. Me gustaría sorprender a ese personaje en el momento de soledad, en el momento en que la soledad se confunde con el miedo y del miedo siempre salen dos cosas: o se huye o se lo enfrenta. Es el monólogo de Hamlet que lo hace más desde la duda que desde el miedo. Pero digamos que a este personaje se le puede plantear la duda: “¿Qué hago? ¿Me voy de las presiones que tengo de la clase política, de la puerta que me abrió mi marido? Me rajo, desaparezco, un día no hay Presidenta en el país, o me quedo y afronto todo esto, si me insultan y me agravian no me importa, pero yo voy a gobernar este país…

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Fuente: José Pablo Feinnman, en diálogo con Walter Goobar, “Nunca paré de…”, en Miradas al Sur, 15/06/08, pg. 28

Add comment 16 Junio, 2008

11. Las declaraciones de Luis D’Elía.

Declaraciones de Luis D’Elía. Lunes 16 de junio de 2008. 13:00 hs.

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Lo que sigue, son las declaraciones de Luis D’Elía a las que se hace referencia en la entrada anterior (10), según las publica Infobae en su edición online:
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“Vamos a salir a respaldar al gobierno nacional y popular contra lo que es un claro intento de golpe de Estado económico, de desestabilización de sectores políticos y del poder económico, que hoy están claramente aliados tratando de desestabilizar la democracia y de generar condiciones para la destitución de Cristina Kirchner”, manifestó el dirigente piquetero.

“El objetivo de ellos es que se vaya Cristina”, consideró el piquetero, que organiza un acto a favor de la presidente Cristina Kirchner en la Plaza de Mayo, al hablar con un programa de Radio Provincia.

“El jefe de la conspiración, que es un viejo conspirador de la democracia, golpeador de cuanta ilusión tuvo el pueblo argentino, es sin duda alguna Eduardo Alberto Duhalde. Su vocera, la senadora Hilda Duhalde, permanentemente hostiga en esta línea. Ellos quieren, como bien lo dijo Duhalde, inundar la Argentina de soja, duplicar la concentración, la extranjerización y crear lo que crearon en los 90: un país para muy poquitos”.

“Él organizó el golpe contra De la Rúa y hoy está organizando el golpe contra Kirchner”, consideró el piquetero.

“Veremos si él logra desestabilizarnos y sacarnos, o si de una vez por todas terminamos poniéndole las esposas para que esté donde tiene que estar”.

“Para el Gobierno, es mucho más fácil arreglar con el campo; claudicar, no cambiar nada en la Argentina, no tener problemas. Seríamos una máquina de ganar elecciones, pero estaríamos traicionando el interés general y el interés popular”, continuó el jefe de la Federación de Tierra y Vivienda.

“Nosotros no somos De la Rúa. Esta disputa la vamos a dar en la calle, en cada lugar de la Argentina”.

“No hay que descartar un enfrentamiento civil, porque estos tipos quieren imponer su voluntad como sea. Duhalde armó los saqueos en el conurbano y después hizo lo necesario para que la justicia no lo toque”.

“A Lomas de Zamora yo la miro con cuatro ojos”, destacó Luis D’Elía.

“No descarto que te armen un quilombo en un municipio y después te lo transmitan en cadena, como si el municipio fuera el país. Eduardo Alberto demolición Duhalde es de hacer esas cosas. Le vamos a disputar cada lugar de la Argentina. Esto puede terminar como en abril de 2003 en Venezuela. Estamos preparados para eso. Como la guerra es abierta y total, van a ser muy difíciles los tiempos que vienen”

fuente: Infobae.com: D’Elía acusa….

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13:00

Add comment 16 Junio, 2008

10. Señales mediáticas.

10. Las señales mediáticas. Lunes 16 de junio, 11:30

Forma parte de las costumbres argentinas que la actividad política, en términos de medios audiovisuales, comienza los domingos a la noche, desde la tv. Eso es así en todo tiempo; en tiempos de convulsiones políticas, todos los programas dedicados a lo político aumentan sus audiencias.

A partir de anoche, y continuando hoy por las radios, los medios audivisuales se han ocupado y se ocupan con amplitud de lo acaecido el sábado en todo el país, sucesos que ya me han ocupado las entradas correspondientes aquí.

Pues bien: como consumidor habitual de todo ese espacio de discursos en los medios, quedo hoy, lunes 16 de junio, con esta sensación: hay señales mediáticas de que la ofensiva final de aquellos que se han puesto en mira desestabilizar al gobierno, con el claro propósito de abortar la experiencia kirchnerista, ha comenzado.

Hablar de sensaciones en admitir subjetividad. De acuerdo. Completamente de acuerdo. Es así. En esta entrada hay más de subjetividad que de otra cosa. Carece, por lo tanto, de valor analítico. Pero sí vale como un registro: Si en unos días, o semanas, tras el caos social que se está gestando desde varios frentes, cae el gobierno de Cristina Fernández, entonces podré decir: La orden para la ofensiva final fue dada en el domingo 15 de junio, Día del Padre en la patria.

¡Está todo tan claro…!, se lamentaba mi vecina de la vuelta. ¡Está todo tan claro…!

En lo particular, jamás dudé de que toda esta movida tuvo, desde siempre, como objetivo dar el golpe de estado. Eso, siempre estuvo claro. Lo que no alcanzaba a ver, hasta ahora, era que pudieran lograrlo con tanta facilidad. Siempre hubo, en el proceso de ofensiva desde el gobierno y de resistencia desde los poderosos de siempre, voces que permitían alentar la esperanza de que el proceso iniciado en el 2003, aun cediendo a presiones desde los privilegiados de la Argentina que eran inevitables, pudiera sostenerse en el tiempo. Hoy una ofensiva, mañana una concesión. Era difícil, pero posible.

Pero ahora, a partir de la producción de caos, que apunta a repetir la mecánica social que produjo la caída de De La Rúa a partir de la ofensiva del justicialismo bonaerense, la interrupción del proceso iniciado en el 2003 es algo que está a punto de ser exitosa.

Son tantos, pero tantos los miles de millones de dólares que están en juego en esta movida, que todo es posible para quedarse con ellos. Todo es posible. Incluso, la violencia.

Las señales mediáticas son, para mí, evidentes. Aquellos que pretendieron desde siempre interrumpir el ciclo kirchnerista han ganado una batalla decisiva: la adhesión emocional de las clases medias. En esa capa social, el gobierno ha perdido esa batalla.

En las capas sociales a las que en definitiva va dirigida la redistribución de ingresos reina la inmovilidad. Los mecanismos estructurales que producen la movilización de los humildes no funcionan. Y no fncionan porque los dirigentes medios que son los únicos que pueden producir esa movilización han decidido abandonar al gobierno. Si el miércoles se da, como se anuncia, una concentración destinada a mostrar apoyo de masas al gobierno de Cristina, difícilmente alcance éxito alguno.

Está bien que las batallas reales no se deciden en los medios. Pero, los medios reflejan, de alguna manera, la evolución de las batallas reales.

Como dije, esta es una entrada preñada de subjetividad. Sensaciones. De poco valen para un análisis. Pero están. Son. Las sensaciones son. Y la sensación de hoy, lunes 16 de junio (aniversario de uno de los crímenes más espantosos que los detentadores de la riqueza y los privilegios de nuestra patria han cometido jamás), es que se ha lanzado la ofensiva final destinada a que Cristina Fernández abandone el poder.

Sólo quiero repetir un concepto ya manifestado en este blog: Si triunfa el proyecto kirchnerista en esta escalada, las heridas cerrarán en un par de meses, tal vez un par de años. Pero si triunfa la Santa Alianza de la restauración, y se impone nuevamente un modelo agroexportador con rentabilidad desenfrenada para un sector, las heridas producidas tardarán décadas en cerrarse. Décadas. Un par de generaciones.

La responsabilidad de aquellos que se han lanzado a este recambio institucional es muy grande. No se puede apelar a la sensatez de esos tipos porque francamente les importa un carajo la Argentina y los argentinos. Para ellos la Argentina es su quinta y los argentinos son los blancos. En cuanto a los otros, a los miembros de clase media que se suman a esta movida, nada se les puede pedir. La imbecilidad es inimputable.

Habrá que seguir con atención el curso de los acontecimientos a partir de hoy. Las señales mediáticas me indican que puedo pronosticar la inminencia de una serie de acciones destinadas a producir el megacaos. Las provocaciones están a la vista. Buzzi merodeando en La Matanza, la semana anterior, para ver la reacción de los habitantes de los bolsones justicialistas. Castells, esta mañana, invitando a que lo desalojen de la Plaza.

En estos momentos(11:20) se conoció una declaración de Luis D’Elía, en un reportaje a un medio. Sus palabras son otra señal que, desde el gobierno, se ha adquirido conciencia de que la ofensiva final se ha iniciado y que, desde las bases más comprometidas con el proyecto kirchnerista, se habrá de dar batalla.

En otras palabras, la derecha, los sectores del poder, los poderosos de dos siglos de privilegios, los medios que defienden sus intereses, han decidido que Argentina debe sufrir su guerra civil.

Dejo constancia, pues, de mi sentimiento de pena, de tristeza. Y de mi constancia de que, al menos a mí, no me han engañado. Sé quiénes son los responsables, sé lo que quieren, sé lo que nos espera. Sé de qué cosas son capaces.

Hoy, 16 de junio, aniversario del bombardeo a la Plaza de Mayo. Con profunda tristeza. Con esa tristeza que manifesté en el primer posteo y que me llevó a abrir este blog. Catártico, sí, profundamente sentido. Pero movido por un sentimiento que no me abandona desde que tengo uso de razón: amor por mi patria, y por mis compatriotas. Por todos: los blancos y los negros.

Nos esperan horas muy difíciles. La derrota del proyecto kirchnerista es altamente probable. La correlación de fuerzas así lo indica. De ser así, nos esperan, entonces, décadas difíciles. No para ellos, los privilegiados. Sí para nosotros, los que vivimos en las grandes ciudades. Los que tenemos que sobrellevar la descomposición social que la concentración de la riqueza produce. Dios se apiade de nosotros.

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Hasta la próxima.

Add comment 16 Junio, 2008

9. Un dato.

9. Un dato. Domingo 15 de junio de 2008. 22:45

El dato es:

“Ocho de cada diez habitantes de las villas miserias instaladas en la Capital Federal son desplazados rurales.”

El dato está en este contexto:

“…Según el Grupo de Reflexión Rural, el plan mediático que sostuvo el boom de la soja hizo que “la sociedad haya aceptado sin conmoción la expulsión de 200.000 pymes agrícolas” y que ahora “menos del 10 % de la población vive en zonas rurales”, lo que aparte “no quiere decir que trabaje en actividades rurales”.
El hecho de que el Inta señale que 8 de cada 10 habitantes de las villas miserias instaladas en la Capital Federal son desplazados rurales, deriva directamente para el GRR de aquella expulsión.

Fuente: Diego Long. Agroquímicos, mal negocio, en Miradas al Sur, 15 de junio, pg. 7

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Vamos a ver: no podría suscribir ciegamente el dato del Inta. No sé si el ochenta por ciento, pero sí sé que la mayoria de los habitantes de las villas miserias son, desde siempre, desplazados rurales.

Tampoco podría inferir sin crítica alguna que la expulsión rural producida por el boom sojero sea la fuente principal de población marginal en los centros urbanos hoy.

Pero sí es fuente importante. Y debe recordarse que en muchas zonas la expulsión es no sólo económica (ruina de pequeños productores durante la década menemista y su vulnerabilidad ante la ofensiva nacida después de la devaluación por parte de los grandes productores), sino directamente física, mediante el prepoteo, o la ocupación por protegidos del poder local para el cultivo de soja sobre terrenos de propiedad incierta, tales como tierras fiscales o reservas para comunidades originarias.

Importante contribución, sí. Una oleada migratoria de la última década. Como antes fueron otras oleadas, desde principios del siglo XX, cuando las industrias, a la vez, contribuían a esa migración atrayendo a los desplazados del campo hacia las industrias.

Pero, por cualquier motivo que fuera, desde la revolución industrial en adelante, y sobre todo desde la revolución científico técnica que permitió elevar al infinito la productividad agraria con cada vez menos ocupación de mano de obra, la expulsión de la población rural hacia las ciudades, en la mayor parte de los casos para ocupar villas miseria, ha sido un proceso constante.

Es aceptable, sí, la idea de que el boom sojero, como dice la nota citada, produjo una nueva ola de expulsados agrarios y que a ello se debió el aumento de la población marginal en los grandes centros urbanos, sobre todo en Capital Federal.

Miseria, hacinamiento, falta de educación y, el peor de los males: desarraigo. Una fórmula socialmente explosiva.

Que los gringos se hayan sacado de sus suburbios geográficos y sentimentales a los negros explica sus idílicos sueños de sociedades bucólicas posmodernas, limpias de escoria humana. Esto no sorprende. Como tampoco sorprende que aquellos que hoy “padecen” la vecindad de esos asentamientos de expulsados rurales en los grandes centros urbanos, sientan admiración y solidaridad con los gringos: sueñan con esos mismos mundos idílicos. Sencillamente los envidian. Si ellos pudieron sacarse al negro como incómoda compañía de vecindad, ¿por qué no nostros? “¡Viva el campo, carajo!”, gritarán sin dudar, aunque no tengan la más puta idea de lo que es la soja. Ni siquiera el trigo. Sus conocimientos del campo no van más allá de sus pedorras “composición tema la vaca” de su escuela primaria.

El tema es que los argentinos que pensamos en argentino, en colectivo, tenemos en la cabeza otra idea muy diversa a la de los hombres y mujeres de clase media que piensan en términos de olores, amores, la buenas o malas compañías. Pensamos en cómo integrar la sociedad, qué podemos y debemos hacer para sacar a millones de argentinos de la marginalidad, la pobreza, la ignorancia, el hacinamiento y todos los vicios sociales que tal realidad impone a los hombres.

Y esto necesita financiamiento. Acá y en la China.

El abc de las políticas de subvenciones agrícolas en toda Europa tiene esa finalidad: una ingeniería social destinada a impedir, por todos los medios, la migración social desde los medios rurales a las grandes ciudades. La circunstancia de que el gran desarrollo industrial de los países de la UE en los últimos treinta años atrajera mano de obra barata de migrantes de otros países es otra cuestión. La ingeniería social destinada a mantener las poblaciones rurales tiene esa filosofía desde la finalización de la SGM y por esa filosofía se mantiene el sistema de subvenciones.

Aquí, y en América latina en general, nada de eso ocurre: las personas expulsadas de los medios rurales recala en la villas miseria.

Es hora de revertir ese proceso que lo único que produce es la degradación social de las grandes masas de nuestra patria. No subvenciones para que permanezcan productores “improductivos” en el medio rural (la escala productiva agraria nuestra es muy distinta a la europea, que está basada, esta última, en la pequeña producción). Pero sí programas de acción social que erradiquen de una vez y para siempre el peor de nuestros males: la degradación social.

Y esto necesita financiamiento. Acá y en la China.

Hasta ahora, el financiamiento de lo muy poco que se ha hecho proviene de los impuestos que paga todo el pueblo, incluyendo a los pobres. El IVA, principalmente. Y durante los cuatro primeros años de la reactivación habida desde la eliminación de la trampa de la convertibilidad, el financiamiento fue dado por los salarios bajos, rezagados durante cuatro años. Es hora de que el financiamiento se dé con el aporte de aquéllos que, hoy, están favorecidos por las circunstancias. Y muy favorecidos. Mucho más de lo que la gilada que ve la tele cree.
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Hasta la próxima.

Add comment 15 Junio, 2008

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Todavía consideramos a un hombre poderoso como un líder nato, mientras que a una mujer poderosa, una anomalía.

Margaret Artwood. Escritora canadiense. (1939-)

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