5. Cerca del día bisagra.
8 Junio, 2008
5. Domingo 8 de junio.
Cerca del día bisagra.
La reciente irrupción de los transportistas en el conflicto que nos ocupa desde marzo, con la decisión dramática de cortar las rutas para todos, actuó como catalizador a favor de las posiciones del gobierno.
Los dirigentes coaligados en pro de socavar las instituciones para lograr un cambio de política económica se vieron de pronto acorralados. En veinticuatro horas se encontraron despojados del método cómodo de usar los medios de comunicación para la agitación, para encontrarse, de repente, ante una fuerza real, muy poderosa, que estaba muy lejos de sus cálculos y que les estropeó el show mediático.
Una cosa es la cháchara deliberada y sesgadamente amplificada por los medios, o el arreo de centenares de miles de militantes de un antikirchnerismo pasivo a un acto de políticas clasistas ajenas a esa misma multitud, y otra muy distinta hallarse de pronto ante una fuerza real, poderosa, contundente, como es la paralización real, abrupta y definitiva de todas las arterias de la circulación de bienes, o sea, de la vida misma.
A todo esto hay que sumarle el hartazgo de una sociedad, o de la mitad de ella, ante una caterva de agitadores que fueron decayendo de una posición de defensa de la propia tarasca a la sedición lisa y llana.
Bien lo señala Alfredo Eric Calcagno en su artículo “La institucionalidad del conflicto con los terratenientes”, publicado en Miradas al Sur de hoy:
La acción de los terratenientes ha degradado la situación institucional. Ante todo, debe advertirse el peligro que implica la violación reiterada de la ley. Parace que la máquina del tiempo nos pone otra vez frente a los Señores Feudales de la Ruta, que como en la Edad Media determinan quién puede o no puede circular. Frente a esta situación, existe el remedio institucional: quienes cortan rutas están inmersos en el Código Penal.
Pero podría llegarse a una situación mucho más grave, que es la tipificada por el artículo 22 de la Constitución Nacional: “El pueblo no delibera ni gobierna, sino por medio de sus representantes y autoridades creadas por esta Constitución. Toda fuerza armada o reunión de personas que se atribuyan los derechos del pueblo y peticiones en nombre de éste comete el delito de sedición.”
En el conflicto, quienes se atribuyen los derechos de una parte importante del pueblo, y además recurren a la violencia del corte de ruta, se deslizan hacia afuera de la institucionalidad. Ya no se conforman con solucionar el problema de las retenciones; ahora quieren diseñar el tipo de país, reconstituir el sistema federal, cambiar el régimen fiscal. Para presionar, se atribuyen la representación del “campo” (y de ese “campo” como totalidad de la Nación), cortan rutas y desabastecen. En realidad, una parte de la sociedad se transforma en árbitro de lo que conviene o no al país, y hace institucionalidad por mano propia, fuera de los instrumentos institucionales, que son los poderes del Estado y los partidos políticos. Se trata de un hecho gravísimo, que no puede admitirse.
Fuente: Miradas al sur. domingo 8 de junio, pg. 2
Es al punto a que se llegó y es el punto donde el conflicto debe acabar. Ni más, ni menos. O, si no, la revolución. Que, evidentemente nadie ignora, será sólo posible a través de una contienda violenta. Que puede durar, según los resultados, meses o décadas. Meses si triunfa la posición favorable a los desposeídos; décadas si triunfa la porción privilegiada de la sociedad. La Historia puede ser desdeñada todo lo que se quiera, pero está ahí y enseña. Sólo hay que saber leer las lecciones de la historia.
¿Cómo sigue esto?
Ante la notoria derrota de sus posiciones, ¿qué harán los dirigentes de las entidades ruralistas para sobrellevar la situación con las bases que acicatearon sin medir consecuencias? Y, además, y lo más importate, ¿qué harán para continuar la lucha por la defensa de sus intereses? Recuerdo, simplemente, que esto es lo que en definitiva se discute: Cuánta y de quién será la renta extraordinaria a la tierra que la situación internacional ofrece para la próxima década.
Lo primero es fácil de prever: los focos más levantiscos tendrán que remontar su propio desgaste.
Lo otro es más difícil. Se ha visto ya que estos tipos están dispuestos a utilizar todos los medios a su alcance. Apelar al defensor del pueblo y a la Iglesia han sido cartas jugadas ante la inminencia de la derrota. Ambas bazas fracasaron. Pero, les queda aun un arma muy poderosa: los medios de comunicación los cuales, en su conjunto, salvo excepciones, están con “el campo”, ya por que en ello les va sus propios intereses, ya por química gorilista, ya por simple vedettismo.
Ayer, en uno de los infinitos artículos de “opinión” de los grandes diarios, en uno de ellos leí este comentario de un lector: “Pero. ¿qué le pasa a la señora presidenta?; ¿no lee los diarios; no ve televisión; no escucha la radio?” Patético, pero real. Los medios de comunicación manejan el humor instestinal de las personas del común y en eso son campeones. Y ahora, además, cuando está en marcha el proyecto de modificiación a la ley de radiodifusión, mucho más violentos se pondrán. Ya han movilizado fuerzas de reservas: Los Artana y los Broda comenzaron a pulular por los medios, como en los mejores tiempos del neoliberalismo criollo de la pizza y el champán.
El gobierno, por su parte, carece de comunicadores eficaces. Con excepciones, no hay quienes logren explicar en términos mediáticos la problemática del conflicto. Los personajes del justicialismo que tienen una gimnasia de profesionales en este terreno de las comunicaciones, están deliberadamente borrados.
No es sencillo comunicar en un medio en el cual el interrogador (puesto en el papel del pueblo que inquiere) tiene los modos que tienen los papas y papisas de la comunicación en los medios. Se requiere un arte muy especial para contrarrestar las burradas que sueltan con las preguntas estos tipejos y tipejas y no quedar como un grosero en el intento.
Me acuerdo de los tiempos en que Cavallieri frecuentaba todas las semanas Tiempo Nuevo para aderezar con su característico floreo verbal la línea política del menemismo. Un Cavallieri sería muy útil para el gobierno pero, claro, el dirigente de los empleados de comercio está en otra cosa: en desplazar a Moyano de la CGT en el próximo congreso, por ejemplo.
En este sentido, el de la comunicación en términos populares o mediáticos, destaco una voz que conocí en la semana: la del diputado nacional Daniel Passini, de quien nada sé, francamente, pero que en “El Tobogán”, el programa radial que conduce Paulino Rodríguez en Radio Rivadavia ha sabido explicar la política agraria del gobierno en términos de una claridad meridiana.
También es cierto que por muchos comunicadores eficaces que tenga el gobierno, no son muchos los espacios en los cuales podrían extender su discurso. Los medios están en otra cosa y tratarán de invitar a quienes, aclarando, oscurecen.
La acción de quienes detrás de todo esto están por la desestabilización del gobierno, apuntarán sus armas, con toda seguridad, a buscar y ahondar fisuras dentro de la estructura del justicialismo. En este sentido, la férrea dirección asumida por Néstor Kirchner ha sido una acción destinada, no sólo a fortalecer la acción de gobierno, sino, sobre todo, a mantener lo más entera posible la estructura del único partido político que tiene posibilidad de poder, hoy, en Argentina.
¿Hay peligros?
Sí, los hay. Ya hubo incidentes serios en las rutas. Y se repetirán, si es que no hay un inmediato repliegue de los ruralistas contumaces. La prudencia y vocación de paz que pide por ejemplo una Elisa Carrió es, en este punto, una muestra de sensatez.
Alguien tendrá que decirle a Alfredo de Angeli que se agotó su cuarto de hora mediático. Las últimas declaraciones que dio a la prensa, este mismo fin de semana, demuestran que está lejos, muy lejos, pero muy lejos, de comprender siquiera el abc de todo el conflicto, y mucho menos el abc del estado actual del conflicto. Un hombre tan poco dotado para la política, en la situación en la cual lo han colocado las circunstancias y los amigos de las circunstancias, puede ser la causa de cualquier desaguisado.
En fin, tal la situación al día de hoy. Esta noche, deberá levantarse el paro de los comercializadores del nuevo oro de la Argentina. El gobierno, por su parte, tendrá que acelerar las negociaciones que, discretamente, hace tiempo que se están llevando a cabo con los comprometidos en la producción agropecuaria. No cederá ante las retenciones móviles, pero tendrá que hacer algunas concesiones a los poderosos de la producción agropecuaria y de las inversiones dinerarias. Un paso atrás, dos adelante.
Hasta la próxima.
Entry Filed under: Gobierno, La patria sojera., Medios. Etiquetas: conflicto+campo, Gobierno, miradas+sur, política.
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