10. Señales mediáticas.
16 Junio, 2008
10. Las señales mediáticas. Lunes 16 de junio, 11:30
Forma parte de las costumbres argentinas que la actividad política, en términos de medios audiovisuales, comienza los domingos a la noche, desde la tv. Eso es así en todo tiempo; en tiempos de convulsiones políticas, todos los programas dedicados a lo político aumentan sus audiencias.
A partir de anoche, y continuando hoy por las radios, los medios audivisuales se han ocupado y se ocupan con amplitud de lo acaecido el sábado en todo el país, sucesos que ya me han ocupado las entradas correspondientes aquí.
Pues bien: como consumidor habitual de todo ese espacio de discursos en los medios, quedo hoy, lunes 16 de junio, con esta sensación: hay señales mediáticas de que la ofensiva final de aquellos que se han puesto en mira desestabilizar al gobierno, con el claro propósito de abortar la experiencia kirchnerista, ha comenzado.
Hablar de sensaciones en admitir subjetividad. De acuerdo. Completamente de acuerdo. Es así. En esta entrada hay más de subjetividad que de otra cosa. Carece, por lo tanto, de valor analítico. Pero sí vale como un registro: Si en unos días, o semanas, tras el caos social que se está gestando desde varios frentes, cae el gobierno de Cristina Fernández, entonces podré decir: La orden para la ofensiva final fue dada en el domingo 15 de junio, Día del Padre en la patria.
¡Está todo tan claro…!, se lamentaba mi vecina de la vuelta. ¡Está todo tan claro…!
En lo particular, jamás dudé de que toda esta movida tuvo, desde siempre, como objetivo dar el golpe de estado. Eso, siempre estuvo claro. Lo que no alcanzaba a ver, hasta ahora, era que pudieran lograrlo con tanta facilidad. Siempre hubo, en el proceso de ofensiva desde el gobierno y de resistencia desde los poderosos de siempre, voces que permitían alentar la esperanza de que el proceso iniciado en el 2003, aun cediendo a presiones desde los privilegiados de la Argentina que eran inevitables, pudiera sostenerse en el tiempo. Hoy una ofensiva, mañana una concesión. Era difícil, pero posible.
Pero ahora, a partir de la producción de caos, que apunta a repetir la mecánica social que produjo la caída de De La Rúa a partir de la ofensiva del justicialismo bonaerense, la interrupción del proceso iniciado en el 2003 es algo que está a punto de ser exitosa.
Son tantos, pero tantos los miles de millones de dólares que están en juego en esta movida, que todo es posible para quedarse con ellos. Todo es posible. Incluso, la violencia.
Las señales mediáticas son, para mí, evidentes. Aquellos que pretendieron desde siempre interrumpir el ciclo kirchnerista han ganado una batalla decisiva: la adhesión emocional de las clases medias. En esa capa social, el gobierno ha perdido esa batalla.
En las capas sociales a las que en definitiva va dirigida la redistribución de ingresos reina la inmovilidad. Los mecanismos estructurales que producen la movilización de los humildes no funcionan. Y no fncionan porque los dirigentes medios que son los únicos que pueden producir esa movilización han decidido abandonar al gobierno. Si el miércoles se da, como se anuncia, una concentración destinada a mostrar apoyo de masas al gobierno de Cristina, difícilmente alcance éxito alguno.
Está bien que las batallas reales no se deciden en los medios. Pero, los medios reflejan, de alguna manera, la evolución de las batallas reales.
Como dije, esta es una entrada preñada de subjetividad. Sensaciones. De poco valen para un análisis. Pero están. Son. Las sensaciones son. Y la sensación de hoy, lunes 16 de junio (aniversario de uno de los crímenes más espantosos que los detentadores de la riqueza y los privilegios de nuestra patria han cometido jamás), es que se ha lanzado la ofensiva final destinada a que Cristina Fernández abandone el poder.
Sólo quiero repetir un concepto ya manifestado en este blog: Si triunfa el proyecto kirchnerista en esta escalada, las heridas cerrarán en un par de meses, tal vez un par de años. Pero si triunfa la Santa Alianza de la restauración, y se impone nuevamente un modelo agroexportador con rentabilidad desenfrenada para un sector, las heridas producidas tardarán décadas en cerrarse. Décadas. Un par de generaciones.
La responsabilidad de aquellos que se han lanzado a este recambio institucional es muy grande. No se puede apelar a la sensatez de esos tipos porque francamente les importa un carajo la Argentina y los argentinos. Para ellos la Argentina es su quinta y los argentinos son los blancos. En cuanto a los otros, a los miembros de clase media que se suman a esta movida, nada se les puede pedir. La imbecilidad es inimputable.
Habrá que seguir con atención el curso de los acontecimientos a partir de hoy. Las señales mediáticas me indican que puedo pronosticar la inminencia de una serie de acciones destinadas a producir el megacaos. Las provocaciones están a la vista. Buzzi merodeando en La Matanza, la semana anterior, para ver la reacción de los habitantes de los bolsones justicialistas. Castells, esta mañana, invitando a que lo desalojen de la Plaza.
En estos momentos(11:20) se conoció una declaración de Luis D’Elía, en un reportaje a un medio. Sus palabras son otra señal que, desde el gobierno, se ha adquirido conciencia de que la ofensiva final se ha iniciado y que, desde las bases más comprometidas con el proyecto kirchnerista, se habrá de dar batalla.
En otras palabras, la derecha, los sectores del poder, los poderosos de dos siglos de privilegios, los medios que defienden sus intereses, han decidido que Argentina debe sufrir su guerra civil.
Dejo constancia, pues, de mi sentimiento de pena, de tristeza. Y de mi constancia de que, al menos a mí, no me han engañado. Sé quiénes son los responsables, sé lo que quieren, sé lo que nos espera. Sé de qué cosas son capaces.
Hoy, 16 de junio, aniversario del bombardeo a la Plaza de Mayo. Con profunda tristeza. Con esa tristeza que manifesté en el primer posteo y que me llevó a abrir este blog. Catártico, sí, profundamente sentido. Pero movido por un sentimiento que no me abandona desde que tengo uso de razón: amor por mi patria, y por mis compatriotas. Por todos: los blancos y los negros.
Nos esperan horas muy difíciles. La derrota del proyecto kirchnerista es altamente probable. La correlación de fuerzas así lo indica. De ser así, nos esperan, entonces, décadas difíciles. No para ellos, los privilegiados. Sí para nosotros, los que vivimos en las grandes ciudades. Los que tenemos que sobrellevar la descomposición social que la concentración de la riqueza produce. Dios se apiade de nosotros.
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Hasta la próxima.
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