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36. Sigue el golpe, sigue el golpe / al compás del tamboril

36. Sigue el golpe, sigue el golpe, al compás del tamboril. Domingo 24 de agosto, 12:50

En la semana política que acaba de finalizar aparecieron las inequívocas señales de que el avispero fue movido otra vez. Tal como lo registré en otra entrada, fracasadas las herramientas básicas que tienen los medios para sembrar el malestar en la población (esto es, los pronósticos agoreros de los sabiondos de la City y las campañas de la inseguridad), apelaron a los agitadores de base más eficaces que tienen: los cuatro jinetes apocalípticos de la mesa de enlace. En una reunión asamblearia, los testaferros de las multinacionales que han metido baza en el negocio de los granos, anunciaron el inicio de una nueva ofensiva.

El dirigente Buzzi volvió a utilizar la expresión “este gobierno es un obstáculo”. Descontando que el para qué de la declaración es obvio (un obstáculo para que “el campo” diseñe la política económica a su antojo y en su beneficio exclusivo), la declaración no deja de ser una provocación.

Veamos. La primera vez que la pronunció fue en el acto del 25 de mayo en Rosario, en las inmediaciones del Monumento a la Bandera, en el multitudinario acto en el cual “el campo” logró reunir una multitud de un par de centenares de miles de personas. En esas circunstancias, exaltaco por una multitud que se había congregado para componer algo muy distinto a los verdaderos motivos de la convocación, el exabrupto pasó como uno propio de dirigentes poco acostumbrados a la barricada. Más aún: en esos días pidió disculpas por la expresión. Así que su repetición ahora, en otras circunstancias, no deja de ser una provocación. Lo que surgió como un exabrupto devino declaración sediciosa.

No está de más recordar aquél día patrio, uno de los más tristes que vivió la Argentina en muchos años: una multitud se congregó alrededor del Monumento a la Bandera esperanzada en que de la asamblea multitudinaria surgiera una oposición política que pudiera hacerle frente a la hegemonía justicialista. Lejos estaban de sospechar aquellos concurrentes que simplemente se los había chuzado para congregarlos en multitud con el único fin de enrostrársela al gobierno mientras por otro lado se amuchaban entre los dirigentes para garantizarse la renta extraordinaria de la producción agrícola exportable. Es más, en ese mismo acto, Alfredo De Angeli dijo: “toda esta gente puede ser suya, señora presidente.” Nunca antes ningún dirigiente sectorial usó con tanta desvergüenza a una multitud reunida con propósitos más elevados que los mezquinos fines particulares de sus convocantes. Acostumbrados a las faenas camperas, arriaron una multitud sin asco.

Nunca antes, pero sí después. El acto de Palermo reprodujo la parodia y, otra vez, centenares de miles de ilusionados antiperonistas viscerales se dejaron usar por los dirigentes de una clase privilegiada a quien –está sobradamente demostrado por la historia- le chupa un huevo la patria y sus habitantes.

Y ahora se aprestan a repetir la maniobra táctica: exacerbar a las clases medias urbanas con miras a una sucesión de cacerolazos desestabilizadores. Los niveles de miserabilidad a la que han llegado estos dirigentes no tiene demasiados antecedentes desde que perdieron la obediencia debida de las fuerzas armadas, antes prontamente dispuestas a presentarse a cada llamado de la “hora de la espada.”

Dice en su editorial de hoy en La Nación el doctor Mariano Grondona:

Pero se hizo presente un nuevo elemento con el que antes no contábamos porque, aun en medio de esos graves disturbios y al parecer contra toda lógica, la fe del pueblo en la democracia se acentuó a un punto tal que el flagelo pertinaz del golpismo desapareció del horizonte.
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1042769

“Contra toda lógica.” ¡Qué los parió! “Flagelo pertinaz”, dice el autor del comunicado 150. No tienen vergüenza quienes son sin vergüenza.

El golpe sigue adelante. Sin tanques, pero sigue adelante. Y los golpistas son los mismos de toda la vida: Los privilegiados de la tierra, los dueños del capital financiero, los medios, los periodistas entregados por la paga al poder y la clases medias urbanas, enfermas de racismo y pelotudez cerebral.

El paso exitoso del proyecto Aerolíneas por Diputados motivó interpretaciones sesgadas. Para el oficialismo fue un triunfo, a pesar de las modificaciones que se le impuso al proyecto original. Para los desestabilizadores, fue una derrota del oficialismo. El hecho concreto es que el gobierno sigue funcionando y esto a muchos irrita. Es demasiado para una “oposición” que ya había encendido el motor del helicóptero.

De todos modos, de los analistas domingueros, tomo este dato de la columna de Horacio Verbitsky en Página/12:

La discusión giró acerca de qué costos asumiría el Estado a cambio de la recuperación de un instrumento básico de integración nacional y la coalición social activa no se organizó en contra sino a favor del proyecto de ley gubernativo, si bien con cuestionamientos a varios puntos que se mejoraron en la discusión legislativa. Uno de los hallazgos del interventor oficial fue una nómina de periodistas de radio y televisión a los que Aerolíneas Argentinas pagaba casi medio millón de pesos mensuales. Entre ellos hay algunos denunciantes profesionales de la ineficiencia y corrupción del Estado en contraste con la perfección de la empresa privada, de la blandura judicial contra la delincuencia y del manejo de la publicidad oficial. Encabezan la lista Marcelo Longobardi, con 30.000 pesos mensuales, Chiche Gelblung, con 21.000, y González Oro, con 10.000. La primera columna del documento no dice publicidad, ni programa, sino periodistas.
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-110258-2008-08-24.html

El análisis de Morales Solá, por otra parte, no merece comentario alguno: el periodista volvió a caer en sus típicas manifestaciones histéricas previas al voto no positivo de María Eugenia Cobos. Es un buen signo.

Queremos un candidato para las legislativas del 2009

Los porteños necesitamos con urgencia uno o varios candidatos para las elecciones legislativas del 2009. El Frente para la Victoria de Capital está copado por justicialistas demasiados correctos para mi gusto. Esa manía de querer conquistar a las clases medias porteñas pareciéndose a ellas, mimetizandose entre ellas, a esta altura de las cosas, sinceramente, ¡apesta!.

Queremos un Luis D’Elía para Capital. Alguien que la tenga clara y no tenga pelos en la lengua. Alguien a quien los negros entendamos; alguien con quien nosotros, los negros, nos podamos identificar. Alguien de pueblo, ¿se entiende? Alguien que hable de soberanía política, justicia social, independencia económica, redistribución de la renta, la mesa de los argentinos; y que todo lo que hable lo haga con el lenguaje que entendemos: ése que llama pan al pan y vino al vino. Queremos diputados populares en Capital. Basta de los candidatos políticamente correctos. Los peronistas jamás conquistarán a las clases medias urbanas. El gorilismo que padecen nuestros hermanos porteños es visceral. Es inútil tratar de seducirlos.

Esperanzas.

Sigue el golpe, sigue el golpe, cantan los exaltados lectores internéticos de La Nación al compás de la famosa milonga que cantaba Alberto Castillo.

Todavía es altamente probable que alcancen el éxito y que el helicóptero al fin pose sus patas sobre el techo de La Rosada. Pero altamente probable no es definitivo. Alguna esperanza hay todavía.

Hay signos positivos, signos que transparentan debilidad de los golpistas: la aparición pública, súbita, brutal y burda de Duhalde es uno de esos signos. Otro es la nueva arremetida de la mesa de enlace gringa. Otra es la histeria de algunos medios.

Señales de vida, tituló Verbitsky a su nota de hoy. Y ya se sabe: mientras hay vida hay esperanza.

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Hasta otra

Add comment 24 Agosto, 2008

34. ¿Los últimos días?

34. ¿Los últimos días?. Domingo 27 de julio de 2008. 11:20

Después de leer atentamente los “análisis” de los periodistas Eduardo van der Kooy, Joaquín Morales Solá, Mariano Grondona y otros de menos fuste, me quedan en claro algunos conceptos:

Todos los sectores del poder real y sus asalariados mediáticos que de alguna manera han llevado a cabo el golpe desestabilizador contra el gobierno, se ven obligados a negarlo. No pueden admitirlo, entonces le adjudican a la paranoia del gobierno eso tan traído de los pelos como un golpe cívico. Pero en los hechos, están en la búsqueda del perfeccionamiento de la movida desestabilizadora. Ya se sabe que la única manera de perfeccionar un golpe es mediante el sometimiento del adversario jaqueado: o hace lo que nosotros, los golpistas, queremos que haga, o se debe ir.

Porque de eso se trata: de que Cristina Fernández de Kirchner gobierne como ellos quieren que gobierne. Que Cristina Fernández de Kirchner elimine del gobierno a los colaboradores que ellos quieren que elimine. Que Cristina Fernández eche de su lado (si es con un divorcio vincular mejor) a Néstor Kirchner. Que Cristina Fernández gobierne para ellos. O hace lo que ellos quieren que haga, o se debe ir.

De eso se trata el golpe y eso ya está consumado. Ya es historia. Es prácticamente imposible (dada la correlación de fuerzas existente entre los golpistas y las hilachas del gobierno de Cristina Fernández), que pueda salirse de esa encrucijada. Los golpistas se han alzado con la victoria y no hay fuerza capaz de impedir que perfeccionen esa movida.

Lo más difícil del plan golpista ya lo han superado con éxito: la instalación de “aduanas” en las rutas del país, con policía propia (civil) para garantizar el desabastecimiento fue realizada con éxito. Mientras centenares de piquetes patoteriles hacían uso de la violencia subversiva más fuerte que se haya hecho jamás contra un gobierno constitucinal, los medios de comunicación –aliados en la movida a los violentos- distraían a la opinión pública con las famosas coberturas folklóricas.

La jugada última, la más espectacular, fue la del Congreso y la patética tartamudez de Cobos. Todo lo que sigue es cháchara. La presidenta no tiene ningún margen de acción. Es decir, no lo tiene si lo que pretende es gobernar conforme a sus convicciones. Ahora, si gobierna para ellos, entonces el poder formal está salvado.

Pero, ¿a quién le interesa el poder formal? A un Méndez, tal vez, que cuando se le murió el ministro de Economía con el cual quería instaurar en el 89 una gestión peronista ortodoxa y le cayó otra hiperinflación encima entonces se entregó de pies y manos al neoliberalismo que le vino de la mano de Cavallo, del cual fue prisionero y cómplice durante diez años. Pero no creo que esa permanencia en el poder bajo el condicionamiento de los grupos del poder real cuente con el beneplácito de Cristina Fernández.

Quienes la votamos queremos que gobierne con el objetivo de alcanzar metas precisas: ¡minga de Argentina agroexportadora! Queremos una Argentina industrial, aparte de productora agropecuaria. Queremos una economía que dé trabajo masivamente, y el campo para eso no sirve. O sirve para muy pocos. Queremos que los asalariados participen al menos del 50 por ciento de la renta nacional. Queremos que se modifique el régimen impositivo para que paguen más impuestos los que más renta tienen. Queremos planes de asistencia social, educación y salud financiados por impuestos genuinos, no por créditos internacionales.

Lo que queda del gobierno de Cristina Fernández no posee la fuerza suficiente para llevarlo a cabo. Ni institucional, ni de base. Así que no se ve de qué manera se puede salir de este atolladero. La renuncia lisa y llana, ahora, no conduce a nada porque los vencedores no asumirán la responsabilidad del golpe. La única solución es la que aparentemente parece ensayar nuestra presidenta: avanzar aún más. El salto hacia delante. Que quienes han dado el golpe se saquen las caretas y lo asuman de una vez por todas.
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Hasta otra

Add comment 27 Julio, 2008

31. No es argumento válido, sr. Verbitsky

31. No es argumento válido, señor Verbitsky. Domingo 19 de julio de 2008, 3:50

Parte de la nota de tapa de Página12 de hoy, firmada por Horacio Verbitsky (que dicho sea al pasar reproduce otra nota de tapa de semanas atrás de otro medio y firmada por otro periodista), dice lo siguiente:

La mañana siguiente

El tema de discusión al día siguiente de la derrota en el Senado fue si es posible gobernar la Argentina cuando se ha perdido la mayoría en el Congreso y se afilan las hachas de la guerra para cobrar las audacias de Néstor Kirchner y Cristina Fernández en muy diversos campos. Un argumento postuló que de ahora en más sólo sería posible seguir acumulando derrotas o resignarse al rol de facilitador institucional de los intereses económicos más poderosos, y que mejor sería apurar el desenlace para ahorrarse esas opciones vergonzosas. Las versiones sobre una hipotética renuncia presidencial salieron de la residencia de Olivos y fueron amainando con las horas. En tal improbable hipótesis debería convocarse a nuevas elecciones, ya que el vicepresidente sólo se hace cargo si la acefalía se produce después de la mitad del mandato. Ya nada será igual, se regocijan las cámaras patronales, los políticos de la oposición y los medios que los acompañan como la sombra al cuerpo. El argumento opuesto replica que, como le pasó a Lula en Brasil, sólo se ha perdido una votación, por un margen muy estrecho y que ni siquiera hay que dar por perdidos en forma definitiva a todos quienes contribuyeron a ese resultado. Ni la legitimidad institucional ni la fortaleza política del gobierno habrían sido afectadas. A este razonamiento se suman otros, de ética y de conveniencia: abandonar el gobierno y la presidencia partidaria desencadenaría una crisis institucional muy negativa para el país y desampararía a las personas y los sectores que, dentro y fuera del PJ, se jugaron por el proyecto kirchnerista. Además, si la derecha se hiciera cargo del gobierno recibiría una sólida situación económica y favorables condiciones internacionales. Esto le permitiría capitalizar los logros de la gestión kirchnerista, controlar la inflación con un típico ajuste liberal sobre los más débiles y cargar en la cuenta de Kirchner y CFK todos los problemas que subsistieran, con el viejo truco de la pesada herencia.
Fuente: Pagina 12 Granos y Granujas

Veamos las argumentaciones en contra de aceptar la derrota y dar el paso al costado o prolongar la agonía:

“Abandonar el gobierno y la presidencia partidaria desencadenaría una crisis institucional muy negativa para el país y desampararía a las personas y lo sectores que, dentro y fuera del PJ, se jugaron por el proyecto kirchnerista.”

Lamento recordarle al señor Verbitsky que la crisis institucional muy negativa para el país ya fue producida y que no es fácticamente posible producir una mayor. Ésta es la crisis grave para el país. Ya está consumada. Y los sectores que apoyan al kirchnerismo ya están desamparados. Se ha perdido el poco poder real de que se disponía.

Dice también: “Si la derecha si hiciera cargo del gobierno recibiría una sólida situación económica…”

La derecha ya se ha hecho cargo del gobierno, señor Verbitsky, y a través de sus dos ministerios de control de las voluntades ciudadanas ya le están nombrando nuevos ministros y dictando la agenda de los próximos meses.

El “viejo truco de la pesada herencia” es eficaz, y lo seguirá siendo en la medida que los ministerios de control de las voluntades ciudadanas lo quieran poner como excusa todas las veces que se les ocurra. Acuérdese de doña Mirtha Legrand: el público siempre se renueva. Y como si esto no fuese suficiente, además, aunque no se renueve, el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Y el consumidor de medios es el único animal que no puede vivir sin tropezarse siempre con las mismas piedras.

Recuerdo a Borges: «En Roma, conversé con filósofos que sintieron que dilatar la vida de los hombres era dilatar su agonía y multiplicar el número de sus muertes»

Podría adaptarla a la situación presente: dilatar una agonía es multiplicar el número de su muerte.

Que me perdonen por lo que voy a escribir a continuación… pero como éste es un blog catártico, no tengo por qué callar:

¿Cuál sería el problema de que los sectores de las clases medias urbanas bebieran un poco de la misma pócima que han comprado? Tal vez hasta sería mejor. Nunca se sabe: a veces los purgantes son necesarios.

Hasta más ver.

Add comment 20 Julio, 2008

30. Los de afuera son de palo, pero la ven más clara.

30. Los de afuera son de palo, pero la ven más clara. Domingo 20 de julio de 2008 2:00 hs.

En su editorial de ayer, el diario El País de España, (uno de los diarios en lengua española peor escritos del mundo hispanohablante), viene a certificar, por la argumentación negativa, el éxito del golpe de estado contra Cristina Fernández de Kirchner.

Con algunas excepciones, como por ejemplo la de la afirmación “demasiado aficionada a gobernar por decreto”, que es una falacia burda para caracterizar el estilo de gobierno de Cristina Fernández pues precisamente se ha caracterizado por lo contrario, es decir, por no recurrir al decreto con la misma facilidad con que lo hacían sus antecesores, en lineas generales el editorial del diario español acierta.

La caracterización de fracaso estripitoso es justa. Y el diario menciona, textualmente, como “agravante” la defección del vice de la presidenta, Julio Cobos. Para los de afuera, el pan es pan y el vino es vino.

Es que para los extranjeros la cosa es simple: con el número dos como Judas y el partido gobernante en proceso de escisión, la continuidad gubernamental de la presidenta es imposible.

No creo que en el mundo político internacional haya nadie a quien se le pueda aplicar, como sí a Cristina Fernández, que está durmiendo con el enemigo. Cristina ha sido derrotada y su continuidad en el gobierno depende de que se convierta en una figurita decorativa de los factores de poder que le han quitado, precisamente, el poder formal.

A menos, claro, que decida alguna contraofensiva. Pero, ¿es tal cosa posible?

Francamente creo que no.

¿O sí?

Veamos una opinión, digamos optimista: Cristina Fernández debe esperar a que los personajes que controlan la voluntad de las clases medias desaparezcan de los medios antes de lanzar una contraofensiva.

Es una buena observación. El agente catalizador de esta victoria de la Sociedad Rural y de los grupos financieros internacionales que han apostado a los granos ha sido sin duda alguna los medios de comunicación con su enorme capacidad de arriar personas como los ovejeros a las ovejas. En esta guerra, el combatiente más eficaz fue ése: los medios. El  movilero Bazán, premio Martín Fierro a la pelotudez seudopoética en aras de la vaciedad informativa fue algo así como el Exterminator en esta guerra. El Martín Fierro es poco. Merece la Medalla al Mérito.

Pero no sé si desaparecerán así nada más de los medios los personajes que combatieron en primeras líneas, tales como los cuatro de la mesa de enlace y sus folklóricos adláteres. La tendencia natural sería que sí: que se replieguen a sus campos, que desembolsen la sojita bien guardada y que la vendan mientras se preparan para las siembras de la próxima temporada. Así quedarían abandonados a la buena de Dios los centenares de miles de personas que movilizaron. Estos lo hicieron con la esperanza de que “el campo” aglutine la oposición, pero “el campo” lo que quiere es ir a recoger los beneficios. Como diría el benemérito Alfredito: ¡Minga de partidos políticos! Así, los movilizados quedarían en pelotas. Seducidos y abandonados.

Veo como muy probable que los que están atrás de todo esto llamen de vuelta a los personajes a seguir en cámara, a seguir alentando a la clase media en contra de lo que queda del proyecto K. Pero, francamente, ¿queda algo?

No lo creo.
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Hasta la próxima

Add comment 20 Julio, 2008

26. La ofensiva de los medios continúa.

26. La ofensiva de los medios continúa. Viernes 18 de julio de 2008. 11:40

Los medios tratan ahora de mantener el golpe de estado consumado contra el gobierno de Cristina Fernández dentro de los límites de la legalidad formal.

Con asombrosa celeridad, se han puesto de acuerdo en manifestar que hay paz social, que la gente valora ahora más a la presidenta, y que esperan de ésta que gobierne por fuera del partido justicialista. Es decir, que gobierno conforme a la voluntad o los intereses de quienes han dado el golpe.

Que llame a Solá o a Reuterman, que son los que saben de campo, repitió hoy varias veces González Oro. Negrito: Solá y Reuterman no saben de campo, son terratenientes. O sea, son parte, no pueden ser jueces. La verdad es que la campaña mediática es impecable. Claro, son maestros en el arte de engrupir giles. Pero…

La pregunta es ¿Se conformará Cristina Fernández con el papel de figurita decorativa que le asignan los golpistas? ¿O se lanzará a una contraofensiva? No creo que tenga acompañamiento para esto último…

Hasta luego

Add comment 18 Julio, 2008

25. ¡Oh, el viejo diccionario de la RAE!

25. Leer el viejo diccionario de la RAE de vez en cuando es un buen ejercicio.

Defección: Acción de separarse con deslealtad de la causa o parcialidad a que se pertenecía.

Traición: Falta que se comete quebrantando la fidelidad o lealtad que se debe guardar o tener.

Agachada: Disimulo, subterfugio, rodeo, pretexto.

Lealtad: Cumplimiento de lo que exigen las leyes de la fidelidad y las del honor y hombría de bien.

Honor: Cualidad moral que lleva al cumplimiento de los propios deberes respecto del prójimo y de uno mismo.

Fidelidad: Lealtad, observancia de la fe que alguien debe a otra persona.

Cobardía: falta de ánimo o valor.

Pusilánime: Falto de ánimo y valor para tolerar las desgracias o para intentar cosas grandes.

Pacato:  De condición excesivamente pacífica, tranquila y moderada. De poco valor, insignificante. Mojigato, que tiene o manifiesta excesivos escrúpulos.

Mojigato: Que afecta humildad o cobardía para lograr su intento en la ocasión.

Add comment 18 Julio, 2008

24. No son ni buenos ni malos: son incorregibles.

24. “No son ni buenos ni malos: son incorregibles.” Jueves 17 de julio de 2008 17:00

Parafraseando la famosa caracterización de Borges para los peronistas, podemos decir, también: los radicales no son ni buenos ni malos: son incorregibles.

Esta madrugada, un patético Cobos lo demostró una vez más. Sin vocación de poder, niños grandes de camisa almidonada y buenos modales, los radicales han demostrado una y mil veces que en política son androides de sangre chirle y tibia. No sirven para gobernar, no sirven para pelear, no sirven para la vida pública. Son muñequitos de torta. Patéticos.

La mitología radical habla de un Illia. Y no fue otra cosa que un medicucho de provincia que no supo, no pudo o no quiso enfrentar a los poderes que finalmente le dieron una patada en el orto. Y el propio Alfonsín, a quien la Historia le designó el papel de restaurar la democracia, la bastardeó con sus leyes de obediencia debida y punto final y su también patético “Felices Pascuas, la casa está en orden.” Esa claudicación aún la estamos pagando. La democracia pervivió condicionada un cuarto de siglo.

La lección es tardía para Cristina Fernández de Kirchner. Abrazando un sueño de transversalidad, recurrió a un radical para la fórmula presidencial y éste, ante las presiones, le mete los cuernos en público, confesándose, no sólo pecador, sino también débil.

Los grandes diarios ya titulan: Cobos entró en la Historia. Of course, man: Un nuevo Judas, un nuevo Brutus. Entró en la historia, claro para ocupar los primeros puestos en el inventario de los cobardes. ¡Ah, señor!. La política es lucha, combate, disputa…. En ésta me gusta la de Menem:a los tibios los escupe Dios.

A propósito de Menem: ver a Menem, Romero, Rodriguez Saa, Reuterman,  hablando en el Senado para fundamentar su oposición al proyecto oficialista es otro capítulo de lo patético. ¡Nada menos que estos personajes!

Integraron, los mencionados, más otros, la lista de quienes recibieron el famoso “Que se vayan todos” del diciembre de 2001. Y ahí están. No sólo no se fueron sino que regresaron. El regreso de los muertos vivos. Rodriguez Sáa, produciéndole a la presidenta exactamente lo mismo que los gobernadores le produjeron a él en Chapadmalal: el vacío de poder. ¡Pero si no se puede creer!

La cuestión objetiva es que los dueños de la Argentina volvieron a ganar una batalla decisiva, una vez más. Ahora, ¡a hamacarse!

La presidenta Cristina ha quedado en la soledad más absoluta. Como no saque de la galera alguna medida heroica, deberá irse. No se puede lidiar con un poder que estableció aduanas facciosas en las rutas, garantizó el desabastecimiento de alimentos mediante el uso de patotas y, además, poseen los medios de comunicación.

¿Tiene alguna forma de zafar de esta situación Cristina Fernández? A mi juicio, no. Carece de toda fuerza. El aparato justicialista, que Néstor Kirchner pudo manejar para reinvidicar el ideario justicialista hasta el acto del martes, lo acaba de perder esta madrugada. Los Romero, los Menen, los Rodriguez Sáa, los Reuterman, le bajaron el pulgar. Y detrás de todos está, como nadie ignora, The Big Brother.

-Che, Néstor: el peronismo es paternalismo. Nosotros somos señores feudales y a los siervos de la gleba los tratamos como lo que son: clientela.

-El peronismo es justicia social, soberanía política, independencia económica.

-No seas boludo, Néstor.

Ése podría ser el diálogo de entrecasa.

Otro podría ser:

-Si seguimos con la sojización, Argentina va a la ruina.

-Argentina nos chupa un huevo, gil.

Triste, tristísimo. Uno de los capítulos más negros de la historia política argentina.

¿Cómo continúa esto? No tengo la menor idea. Para mí, el capítulo está cerrado. La oportunidad que Argentina tuvo para producir una nueva sociedad, más justa, ha pasado. El intento terminó en derrota. Habrá que esperar, meses, o años, hasta que las masas hambrientas vuelvan a producir nuevos saqueos, nuevos diciembres de 2001.

El panorama que se abre a partir de hoy para los próximos años es muy negro. Habrá ricos rastacueros como los de 1910, y habrá millones de desplazados, de hacinados, empobrecidos, desarraigados hurgando en los basurales para comer. Y mirando con rencor hacia los privilegiados.

La clase media que acompañó a este proceso golpista, debería empezar a colocar más rejas en sus casas. La redistribución de las riquezas se hace, por las buenas, o por las malas.

Que Dios se apiade de nosotros.

De no mediar algo extraordinario, este momento de catarsis queda clausurado aquí. Lo que sigue ahora en la política nacional es cháchara para la gilada. A mi, francamente, no me mueve un pelo.

Así que: hasta la vista, baby

6 comments 17 Julio, 2008

23. Las nubes de Úbeda.

23. Las nubes de Úbeda. Miércoles 17 de julio de 2008. 19:50

Estoy viendo y escuchando, de a ratos, a los senadores que llevan a cabo el debate para dar –o no dar- aprobación al proyecto de ley del ejecutivo y ya aprobado por Diputados. La resolución 125, claro, de eso  se trata. Y, viendo y escuchando, llego a la conclusión de que los políticos profesionales siguen sin entender, ni el país post diciembre de 2001, ni el mundo. Marchan hacia las nubes de Úbeda. Viven, francamente, en una nube de pedos. En términos generales, claro. Hay excepciones. Pero, en general, siguen sin entender el mundo en que vivimos hoy.

Y esto, independientemente del resultado de la votación al final del debate, que se espera para medianoche. E independientemente también de la posición partidaria de cada uno de los señores senadores.

Siguen sin tener conciencia en qué mundo vivimos hoy, en 2008. Y siguen sin tener conciencia que el país de hoy, el de 2008, no es el mismo del de antes del 2001. Y siguen sin tener conciencia de la realidad sudamericana hoy.

Continúan instalados muchos, francamente, en una auténtica burbuja de pedos.

El tema puntual es claro como el agua: o se aprueba el proyecto del ejecutivo, o el poder ejecutivo que encabeza Cristina Fernández de Kirchner deberá marcharse, en el caso de que no se apruebe. El porqué de esta importancia extrema para una norma formal ha sido muchas veces explicado. Pero no hay caso: muchos siguen con posiciones y actitudes que están a años luz de ver esa realidad tan simple y sus discursos y argumentos dan pena.

Y la realidad quedó demostrada ayer mismo, cuando los sectores del poder tradicional de la patria lograron arriar por segunda vez en pocos meses a una enorme cantidad de personas de la clase media urbana cuyo gorilismo visceral les impide ver lo elemental: quiénes los convocaron; para qué los convocaron; y, lo peor de todo, cual será el costo de deberán pagar esas mismas personas en el caso de que la postura “del campo” triunfe.

Costo que deberán pagar en dinero y en inseguridad. No tienen la menor idea. El odio los ha obnubilado. Es muy probable que a muchos de ellos les importe tres carajos tener que pagar el “lomo a 80 pesos el kilo”. Pero es muy poco probable que a tantos de ellos no les importe nada el mañana, en términos sociales. Si acaso sospecharan apenas un ápice de lo que será el futuro para sus hijos en una nación social y culturalmente fracturada, difícilmente se sumarían a una causa que les es completamente ajena en lo cotidiano inmediato.

Afortunadamente, con la inteligencia de los grandes estrategas, y con la fuerza necesaria para poder hacerlo, Néstor Kirchner duplicó el número de personas en la calle, realizando en el Congreso un acto de iguales carácterísticas en cuanto a cantidad pero de muy diferente calidad en cuando a intereses directos. Con el acto del Congreso les escupió el asado; de la misma manera que con las carpas en la Plaza de los dos Congresos les escupió el asado anterior. Si no hubiese sido por esta genialidad táctica, Cristina ya habría pedido el helicóptero.

La guerra está desatada. Cualquiera sea el resultado, la guerra está desatada. Ahora es imposible volverla atrás. Ahora ya no es tiempo para la tristeza nada más. Ahora es necesario tomar partido y actuar. Cada uno a su modo, con lo que pueda. Dentro de la legalidad, todo; fuera de la legalidad, nada. Con todas “las armas” que la política permite, dentro de las instituciones.

A quienes queremos cambiar la realidad social (no las relaciones de propiedad), de nuestra patria, de nuestra querida patria, nos costará triunfar. Los enemigos son muy poderosos y nuestros aliados son débiles. La lucha es despareja; y las perspectivas son pesimistas en cuanto a resultados inmediatos e institucionales. Es altamente probable perder esta batalla (aun después de un hipotético triunfo en el Senado), pero hay que darla. Y continuarla.

Repito por tercera o cuarta vez lo que dije en el primer post, en el 25 de mayo, el mismo día cuando vi el espectáculo de una marea humana en Rosario aglutinada por el odio étnico y ese triste espectáculo me inundó de tristeza: Si nosotros los negros, la negritud, ganamos esta batalla, las cicatrices cerrarán en meses, a lo sumo un par de años. Si triunfan ellos, las heridas sangrarán décadas. Varias generaciones.

¡Miren hacia la historia, imbéciles! La nuestra, la de América toda, la de Occidente toda. Con mirar la historia bastaría para despertar las conciencias de tanto boludo que marcha a pasos agigantados hacia las nubes de Úbeda..

No se lo reprocho a la gente del común, claro. La gente del común tenemos como tarea primordial trabajar, sostener nuestros afectos, rompernos el culo para parar la olla día a día. No actuamos en política. Se lo pido a quienes deberían tomar conciencia del momento histórico que les tocó protagonizar y que se encuentran hoy, miércoles 17 de julio de 2008, a las 19:40, regodeándose dentro de una nube de pedos.

Hasta mañana.

Add comment 16 Julio, 2008

21. Se acaba la pausa. Otra vez a ponerse en guardia.

20. Se acaba la pausa. Domingo 13 de julio de 2008, 18:10

Estas dos semanas transcurridas desde mi última entrada a este blog catártico, no sucedió nada que alterase el estado de ánimo a un punto tal de llamar a una nueva catarsis. Es decir, lo que sucedió en ese período no fue otra cosa que una puja político-mediática por ganar el favor y el voto de los legisladores. Diputados antes, senadores después. Actividad febril para quienes se ocupan de la política como oficio. Para nosotros, los laburantes, fueron días de descanso, de trabajo pleno, de seguir para adelante, sin ese insoportable cántico de los medios alrededor del “sufrimiento” del campo. No se terminó el estado de ánimo que lleva a la catarsis, pero sí hubo una pausa, gracias a Dios. En fin, el trajín siguió sólo para los legisladores y los movileros de los canales y radios. Los demás, pudimos vivir en paz diez días.

La aprobación del proyecto del oficialismo es un hecho. Siempre lo ha sido. Nunca dejó de serlo. Pero, se intentó –y aún se intenta, y se intentará aún más- torcer ese rumbo.

Naturalemente, la situación es muy simple en términos históricos, o sea en términos de lo Grande, de lo Importante, de lo Trascendente: o se aprueba el proyecto y el oficialismo avanza en la consolidación de un proyecto, o el proyecto se cae y con él cae el gobierno. O avanzamos, o retrocedemos.

Sea un caso u otro, las fuerzas de la oposición tratan de alinearse desde ya. Claro que no es fácil. La oposición es una bolsa de gatos. Animal planet, tituló Horacio Verbitsky su editorial de hoy en Página12, aprovechando, para la ingeniosidad, la circunstancia de que la reunión pública y tal vez hasta cacerolera del martes se hará en Palermo, frente al monumento de los españoles y la puerta del zoológico, como se comenta en una entrada anexa a ésta. En otros comentarios políticos se aludió a esa situación de heterogeneidad política que es la oposición con el recurso de apelar al borgiano: no los une el amor sino el espanto. En este caso, el espanto K. O sea Kirchner. Muy de izquierda, diría la señora Mirtha Legrand quien, como se sabe, en estos días está brotada de un ataque alérgico al zurdaje. Se viene el zurdaje, che... Y parece que le vino, nomás.

José Pablo Feinnman, también en Página12 de hoy, en la contratapa, comenta ese espanto de los sectores tradicionales del poder que los lleva a unirse a como sea. Y pone el acento en lo que se juega. Nada menos que el futuro del país.

Y se juega el futuro del país. O regresamoos al país del Centenario, con poseedores de la tierra, exportadores de materias primas alimentarias, y masas de pobres pululando por todo el país, o avanzamos hacia una nación moderna, con una distribución de la renta más equitativa, que permita el ascenso social de las grandes masas populares.

Grandes masas populares expulsadas del campo, precisamente, en un largo e implacable proceso histórico. Pero los ruralistas, de esto último, se hacen olímpicamente los boludos. O, para decirlo más elegantemente, con las palabras de Alberto Dearriba para Miradas del Sur de hoy: “Con escaso sentido de la responsabilidad social, [los ruralistas] declaran públicamente que no tienen nada que ver con la pobreza”. No sólo eso sino que, además, está la convicción entre ellos que los pobres son tales porque son vagos. “Los desocupados son desocupados porque no quieren laburar”, recogió de un gringo real en Basavilbaso el periodista Mariano Blejman de Pagina12 por su paseo entre Larroque, Urdinarrain y Basavilbaso en busca de testinomios de “el campo”.

En la semana que empieza hoy, culmina el proceso formal de legitimación de una medida que ya era legítima. Legitimida otra vez, la oposición tratará de quitar legitimidad al propio gobierno. El aparato del partido justicialista es el objetivo número uno. El otro, el frente sindical. El más importante de todos, la “conciencia” que mueve la voluntad de las personas de la clase media antinegro. Esta última ya la tienen porque tienen el poder mediático que agita los enanitos que, a la manera de los que moran en la cabeza de Pitito, agitan los espíritus racistas de los gringuitos de las grandes ciudades.

Los medios tienen esas cabezas captadas para sí, mientras les ocultan, of course, los verdaderos motivos de esta guerra sin cuartel: dinero, muchísimo dinero. Tanto, pero tanto dinero, que un boludo estándar de clase media que sale a cacerolear ni siquiera entendería que pudiera existir. Algo así como los “años luz”, viste. Hay gente que no le cabe en la cabeza la idea de la distancia que recorre la luz en cien años. Tal cual. Hay gente que no tiene la más puta idea de las cantidades de dinero que se estás jugando en ésta.

El jaleo, pues, empieza el martes.

Hasta entonces.

Dejo el enlace a la nota de José Pablo Feinnman en Pagina12: Lo que está en juego.

Add comment 13 Julio, 2008

18. ¿Pato, o gallareta?

18. Salga pato o gallareta. Domingo 29 de junio de 2008, 19:30

La semana que concluyó ha sido carnavalesca. Pero ello no debe llevar a engaño alguno. Más allá de los tendales y globos inflados con aire o helio, se cuecen en varios ámbitos más sólidos, de ladrillo y mampostería, los más importantes guisados políticos. O desaguisados, vaya uno a saber. Pero ya está en marcha la cosa. Salga pato o gallareta, está en marcha. That is the question: pato o gallareta.

Nadie está en condición de afirmar, gatillada la escopeta, si lo que ha de caer a tierra para que lo recojan los perros será pato o gallareta. Lo único cierto de todo esto es que la escopeta ha sido disparada. ¡Pum!

El poder ejecutivo logró descomprimir la tensión institucional pero no la social. Y como ésta es causa de aquella… los pronósticos son inciertos.

De ahí el tono sacado de algunos pendolistas del poder, y el tono sedado de otros pensolistas del poder. Los primeros sospechan lo peor para ellos: el triunfo del gobierno en la pulseada; los otros, lo mejor para ellos: la derrota definitiva del gobierno. Las apuestas están divididas. Y la ruleta está en marcha.

Algunos sueñan lo imposible. Que un radical, por ejemplo, suceda en la línea constitucional a una presidenta justicialista en el poder nacional de un gobierno justicialista. Si un radical no se puede sostener en el poder cuando un gobierno radical, pensar que lo pueda hacer en un gobirno justicialista es una ilusión de adolescente. O no tan adolescente. La reunión de Cobos con Bergoglio, y las fichas que en el radical mendocino ha puesto, por ejemplo, algún doxólogo católico de larga fama, demuestra el nivel de ignorancia, no ya política, sino histórica y social que se tiene de la cosa. Pero, que los hay, los hay. Como las brujas.

Los grandes medios de comunicación pusieron toda la carne sobre el asador. Nunca antes como ahora pusieron todo su poder al servicio de una causa política. Y nunca en forma tan abierta, tan descarada. El día que todo esto pase a ser historia y las personas puedan deleitarse con la lectura de ensayos sociales, se tomará este período de nuestra historia como fuente inagotable de mentiras sostenidas por los medios de comunicación.

Los diputados y senadores de la nación son objeto, hoy, de presiones directas, tan intensas como nunca antes las tuvieron. Desde la amenaza directa (ojito con lo que votás porque cuando vuelvas a la provincia te la tendrás que ver con nosotros) hasta el psicopateo (por estas horas nada sutil, por cierto) de los medios de comunicación.

La consigna impuesta por los medios a una muy importante porción de la población es ésta: si votan el proyecto del ejecutivo, los diputados no sirven, son una agencia burocrática del ejecutivo y deberían irse. Si votan en contra, en cambio, son parte de un poder independiente y merecerán quedarse. Desde los medios, en pocas palabras, se están inflando otros globos muchos más grandes que el torito y la pingüina: cacerolas a la calle, versión III.

Esta mañana comentó alguien cercano a mis afectos, al pie de la parrilla, soplando el carbón recién encendido, en tono coloquial, al término del programa radial del doctor Grondona en Radio 10: “¡Mierda: sólo le faltó decir que lo que sigue es el magnicidio…!” Así están los muchachos de la prensa. Algunos, claro. Los pendolistas del poder. Los conspicuos. Los de siempre. Los que sigue la gilada.

Al oficialismo le dan los números con alguna holgura para que el proyecto se apruebe sosteniendo el nivel de retenciones a la exportación fijada en la resolución 125 aunque sus diputados y senadores han impuesto la necesidad de modificar la resolución 284, ampliando el número de beneficiados con los reembolsos. En la mira de las exigencias de los legisladores está, claro, el pequeño y mediano productor. Sin embargo, y a pesar de que también habrá flexibilización en cuanto a los requisitos que se piden para acceder a los reembolsos, del beneficio quedarán quienes están en negro de toda negritud fiscal, que son muchos más de los que la gente podría llegar a pensar.

Hay, también, el proyecto del diputado Macalusse, con el que se modificaría la ley de arrendamiento. El proyecto cuenta con el beneplácito de la FAA y será apoyado por el oficialismo. La norma pretende despegar, beneficiándolo, al propietario que arriende a un productor y no a un pool de siembra.

Aparentemente –el martes se sabrá- la salida legislativa va por ese lado. El proyecto de la oposición que pide la derogación de la norma ministerial no tiene posibilidad alguna de obtener los votos para ser aprobada. Ni por las tapas.

Si así se da, el recrudecimiento del conflicto social se producirá casi en forma inmediata. Los soliviantados cuentan a su favor con los medios y estos tienen cautivas las cabezotas de millones. La famosa gilada. La representación más payasesca de esta situación de confusión cuya única explicación es el gorilismo visceral de media Argentina, está en la carpa verde: el retrato de León Troski y la Estrella Roja de la CCC y el MST como fondo para el coro de militantes rojos que gritan entusiastas ¡Aguante el campo, carajo!

Nadie se confunda ante lo obvio. Lo que tiene forma de oso, camina como un oso y abraza como un oso, es un oso. El conflicto chico es por el bolsillo; el conflicto grande, es por la bolsa. O sea, el poder. Se han lanzado en contra del gobierno porque quieren el poder político. Deben abortar el proyecto kirchnerista a como dé lugar. Sí o sí. El Bicentenario será como el Centenario no no será. Ésa es la consigna.

Documentos.

Va uno breve, que ilustra lo sucedido en la semana; que caracteriza la situación a esta altura del conflicto, domingo 29 de junio, a la tardecita.

El apriete agropecuario.
Héctor Jorge Álvaro. Diputado Nacional.

Con esta rebelión agropecuaria asistimos en estos días a una chabacana tergirversación de todos los valores: el reino del revés. En la deliberada confusión en que nos han introducido los poderosos factores de poder actuando como siempre lo hicieron, esto es, poner sus intereses por encima de la Nación, sin importarles en ningún instante las consecuencias políticas y sociales sobrevivientes, hay dirigentes que aparentemente no perciben lo obvio: aquí hay en primer lugar una formidable disputa política y en muy secundario término una discusión económica.

Son indisimulados los aprietes públicos a los legisladores para que en un “libre ejercicio de conciencia” reflexionemos; comprendamos “lo grave de la situación” y… votemos al revés de cómo lo hicimos el 27 de marzo.

Así, las tertulias “en lo De Mirtha”; las “reflexiones” de Mariano y las “objetivas” columnas de Morales Solá y Van der Kooy serían la más acabada expresión de la voz del pueblo y los legisladores nacionales una caterva impresentable de soldaditos de plomo subordinados a la caja de ya sabemos quién. Quedaría así demostrado el recurrente teorema apto para las crisis: “El Congreso Nacional no sirve para nada.” Otra institución fuera de juego, porque no entendió que el Partido del Campo es mayoritario. La legitimidad demicrática quedaría cuestionada por la “legitimidad de ejercicio.”

Veamos, si no, cómo “nos han dado vuelta la mesa“ para dinamitar cualquier cause armónico del conflicto: la toma forzada de rutas se presenta como “pacífico paro del campo”; las declaraciones de De Angeli sobre la tenencia de armas en las carreteras, como un desliz de mesa de café, la posición de hombres largamente rechazados por la opinión pública (Rodríguez Saa no es el único ejemplo), es cambiada abruptamente de “malos” a “buenos” con sólo declarar que están en contra de las retenciones móviles. Por supuesto que hay aspectos compartibles en la protesta. Pero ni todos los puntos reclamados son válidos, ni todos los métodos para obtenerlos resultan aceptables.

Diputado Nacional Héctor Jorge Álvaro: El apriete agropecuario, en Miradas al Sur, 29/06/08, pg. 4

No hay más para añadir, al menos hasta el martes, o miércoles.

Hasta la próxima.

Add comment 29 Junio, 2008

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Todavía consideramos a un hombre poderoso como un líder nato, mientras que a una mujer poderosa, una anomalía.

Margaret Artwood. Escritora canadiense. (1939-)

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